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Escalera de evacuación  en las Teresianas
Arquitectos: Pich-Aguilera
Ubicación: Barcelona. Ganduxer 105.  Colegio Teresianas

Una de las primeras obras de Gaudí en Barcelona, tras la casa Vicens, los pabellones de la finca Güell y el palacio Güell, es el colegio de las Teresianas, en la calle Ganduxer. El recinto escolar está ahora compuesto por seis pabellones, siendo solo el primero (1888-1890) original de Gaudí, y siendo el último (el pabellón Montserrat) una obra acabada hace ocho años por Pich-Aguilera, con fachada a la calle Escoles Pies, con un aire y unos materiales que, a diferencia de los anteriores, no tiene la menor ambición mimética respecto al inicial.
Pich-Aguilera han sido también los encargados de solventar una carencia del recinto, concretamente en el pabellón Santa Teresa (1946): el añadido de una escalera de evacuación sin la cual el edificio quedaba fuera de normativa. La primera idea del cliente era agregar una crujía a dicho pabellón para albergar, en su interior, la escalera requerida. Pero los arquitectos se empeñaron en construir una pieza exenta, ahora adosada a una fachada lateral.
Intervenir en un recinto histórico, en este caso gaudiniano, obliga al arquitecto contemporáneo, por una parte, a ser respetuoso con el legado recibido y, por otra, a expresarse con una mínima soltura. El respeto se refleja en la inspiración que este nuevo cuerpo ha buscado en el paralelepípedo vertical de acceso al pabellón gaudiniano, cuya volumetría emula. Y también en el material elegido, unas piezas cerámicas que conforman una celosía sostenida por una estructura metálica casi imperceptible, pero en cuyo diseño un ojo atento apreciará quizás el ritmo de pilastras de la obra de Gaudí.
El resultado de esta intervención es un volumen de geometría esencial, que contrasta con intervenciones miméticas previas en otros pabellones, a veces poco afortunadas, pero no desentona en el conjunto del recinto. Esta piel de la escalera de emergencia es, en algunos tramos de malla electrosoldada, más barata que la cerámica, lo que le resta alguna contundencia a la pieza. Pero, en su conjunto, resuelve con acierto, sin pretensiones, también sin timidez, la siempre compleja intervención en un bien arquitectónico protegido y de interés nacional.

(Publicada en "La Vanguardia" el 9 de octubre de 2022)