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Piel oxidada

10.03.2013 | Crítica de arquitectura

Barclays Center
Autores: AECOM (Ellerbe Becket) y SHoP Architects
Ubicación: 620 Atlantic Av. Brooklyn, Nueva York, EE.UU.


Los baloncestistas del Brooklyn Nets, que están haciendo una buena temporada en la conferencia Este de la NBA, estrenaron casa el pasado septiembre. Se llama Barclays Center y está en Brooklyn, a pocas estaciones de metro de Manhattan. El edificio costó mil millones de dólares, lo que lo convierte en el más caro en su género: un caramelo para cualquier arquitecto.

Los arquitectos españoles suelen quejarse de que una parte de sus encargos se los están comiendo las ingenierías. En otros países las cosas han ido ya un poco más lejos. El Barclays Center es obra de la ingeniería Ellerbe Becket, integrada en Aecom, un grupo con 50.000 empleados en plantilla. La poderosa estructura de este equipamiento la diseñaron sus ingenieros, así como la mayoría de los componentes restantes… Excepto la fachada, para la que se recurrió a la firma de arquitectura SHoP, con el encargo de que “vistiera” la obra. Su propuesta fue envolverla con una malla de acero oxidado, compuesta por 12.000 piezas, todas distintas, diseñadas por ordenador. Esta malla forma bandas ondulantes, de formas vagamente orgánicas, y presenta un enorme óculo –o cráter volcánico- de más de 500 metros cuadrados en su gran y gruesa marquesina de acceso. Hay quien oye en esta piel ecos de los característicos “brownstones” que dan identidad a la arquitectura de Brooklyn. Otros prefieren calificarla como un caprichoso seudo vestigio industrial, de hechuras imponentes y poco amables, pese a sus curvaturas. O como un monstruo semi aletargado, a punto de despertar y rugir como… la hinchada de los Nets reunida en su interior.

Dicho esto, el Barclays Center es una instalación interesante en varios aspectos. Su volumen central es enorme, diáfano, y contiene la friolera de 18.200 asientos, con excelentes vistas a la cancha y las grandes pantallas centrales que multiplican el espectáculo. El repertorio de localidades, tribunas de varios tamaños y con diversos servicios, bares, restaurantes y comercios –distribuidos, a varios niveles, alrededor de la cancha- es vastísimo. Y la conexión visual entre la calle (mediante las vidrieras del espacioso vestíbulo) y la cancha central constituye un acierto. Pocas veces un equipamiento que, por naturaleza, es introvertido habrá tenido una relación tan franca con el exterior… Algo más complicado es el historial de esta obra, que incluye un proyecto desestimado de Frank Gehry, reiteradas protestas vecinales y un grupo de celebridades entre los propietarios del equipo, incluyendo al rapero Jay-Z o el oligarca ruso Mikhail Prokhorov. Otro gran equipo.

 

Foto de Bruce Damonte