Nuevo orden

03.03.2013 | Opinión

Tengo una idea. Debe de ser mala porque se refiere a un tema muy manido y nadie la ha propuesto aún. Por eso me la callaba. Pero cada semana saltan noticias que la abonan. La última, la del PSC rompiendo la disciplina de voto del PSOE en el Congreso. ¿Y eso por qué? Pues porque los socialistas catalanes, liderados por un Pere Navarro que va despertando de su letargo, apoyan un texto en pro del derecho a decidir, que el PSOE rechaza. (Mientras Carme Chacón, que opta a dirigir los socialistas españoles tras llevar al PSC a una derrota sin precedentes, se abstuvo en la votación, confirmando su valor).

Desde que Artur Mas interpretó a su aire el parte meteorológico del Onze de Setembre y puso Catalunya rumbo a la Ítaca del nuevo Estado europeo, parte de su tripulación vive en crisis de identidad. CiU vio cómo unos 86.000 votantes saltaban por la borda en las elecciones del 25-N, lo que le reportó una pérdida de doce diputados y debilitó su proyecto. Figuras de pro de esta coalición como Duran Lleida (bien conectado en Madrid) no ocultaron el mareo que les producía la navegación soberanista. En otros navíos el malestar ha sido también notorio, aunque por causas opuestas: cinco diputados catalanistas del PSC votaron contra la línea antisoberanista de Navarro en el Parlament. De hecho, tan sólo los partidos nacionalmente pétreos, como ERC o el PP, parecen a salvo de estas sacudidas.

Llegados a este punto, al objeto de aminorar tensiones internas de los partidos, y dado que no parece haber en Catalunya tema de mayor enjundia que el nacional, propongo ensayar un nuevo orden partidista. La operación sería similar a las que se dan en los patios escolares cuando se deshacen unos equipos de fútbol y se forman otros, aplicando nuevos criterios de afinidad. De llevarse a cabo, ya nadie debería elegir partido en función de su ideario conservador o socialista -los recortes han nivelado a Zapatero, Rajoy o Mas-. Podríamos hacerlo atendiendo, ante todo, a su opción nacional. Porque, a ver, ¿no está más cerca Duran del PP que de CDC en lo relativo a que Catalunya siga en España? ¿No estarían más a gusto Marina Geli o Àngel Ros en un partido sin conexión española? ¿No sería mejor resolver esas fracturas internas y centrarnos en las urgencias diarias?

Desde la predemocracia, casi todos los partidos que operan en Catalunya creen de buen tono declararse nacionalistas, tanto si lo son mucho como si lo son un poquito. En aquellos años, incluso los partidos de obediencia internacionalista se reclamaban nacionalistas catalanes. ¿Cómo era eso posible? Ah, misterio. Pero de aquellos polvos, estos lodos. De modo que insisto en mi modesta proposición. Además de aliviar las tensiones de los partidos, tendría otra virtud: nos aclararía la dimensión real del independentismo, ahora velada por los partidos con dos (o más) almas.

Ya lo advertí al principio: puede ser una mala idea. Pero la inoperancia del orden partidista vigente induce a pensar que no vendría mal un poco de tres en uno.

 

(Publicado en “La Vanguardia” el 3 de marzo de 2013)