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I

Observatorio del medio ambiente urbano

Arquitectos: Grupo Aranea

Ubicación: Alicante. Vía Parque. Junto al parque Lo Morant

 

La conciencia medioambiental propicia la creación de nuevas tipologías arquitectónicas. Por ejemplo, el Observatorio del Medio Ambiente Urbano. Eso es lo que ha construido en Alicante el Grupo Aranea, por encargo del Ayuntamiento de Alicante. Y lo ha hecho como quien parte de cero, sin referentes formales, con plena libertad. Resultado: un edificio de hormigón, flotante sobre varios pilares, situado en la vía Parque, junto al parque de Lo Morant, en la ciudad de Alicante.

Dicho así, uno puede esperarse un bloque convencional. Pero Grupo Aranea, ganador del FAD de Arquitectura en el 2010 y del FAD de Ciudad y Paisaje en el 2014, es más partidario de las formas orgánicas, fluidas, y aquí ha propuesto un edificio compuesto por dos forjados de hormigón superpuestos, con planta de u (con largos brazos sinuosos), que integra distintos servicios –sala polivalente, biblioteca, oficinas, etcétera– y los remata con un paseo elevado, alrededor de un estanque que recoge las aguas pluviales y las procesa de modo natural. Las cubiertas de esta construcción son vegetales, un elemento bioclimático que ayuda a modular temperaturas y amortiguar ruidos. Las cuatro patas que sostienen esta promenade architecturale elevada albergan o escamotean instalaciones. Y lo hacen muy bien. A primera vista, el edificio parece sin muchos usos. Pero no es eso: es que los integra satisfactoriamente.

“Era importante, dada la intención del edificio –dice Francisco Leiva, de Aranea–, fabricar un espacio interior, para librarnos de la agresión de los coches, pero que al tiempo fuera abierto, para así estimular su uso; para lograr una arquitectura que dialogue con el medio ambiente. Este edificio está –estará– salpicado de vegetación, generará sombras, recogerá la lluvia y estará muy ventilado”, sin alterar la naturaleza de la vía Parque, como si el parque hubiera invadido el edificio.

La mala noticia es que esta obra parte de un concurso de hace ocho años, se configuró hace ya cinco y funciona todavía a medio gas, o a menos que eso, puesto que sólo están operativas las oficinas. Si lo mencionamos hoy aquí es porque en las últimas semanas se ha plantado la vegetación que lo rodea –de plantas autóctonas, por supuesto–, que lo aproximará a su aspecto definitivo. Ya sólo faltará que se doten de mobiliario y contenido las dependencias que no los tienen. Porque si lo que se quería con este centro era demostrar el compromiso medioambiental de las autoridades, cuanto antes mejor. A veces, las buenas ideas innovadoras y plausibles de la Administración acumulan retrasos excesivos que invitan a criticarlas.

 

(Publicada en "La Vanguardia" el 23 de julio de 2017)

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