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Centre Esportiu Turó de la Peira
Arquitectos: Anna Noguera y Javier Fernández
Ubicación: Barcelona. Calle Sant Iscle, 50-54

El Centre Esportiu Turó de la Peira es una de las cinco obras españolas entre las 40 finalistas que optan al Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea-Mies van der Rohe. Esta construcción de Anna Noguera y Javier Fernández entró en servicio hace tres años y ha mejorado notablemente el barrio, no solo en lo tocante a equipamientos deportivos, también en lo relativo a la regeneración de su área urbana.
Donde antes había una piscina junto a una pista descubierta y una zona pública residual, inhóspita, gris y cercada por fachadas traseras de bloques dispares, ahora hay un edificio de nueva planta y clara vocación verde en el que se superponen dichos equipamientos, además de una zona ajardinada, con rampas para los distintos recorridos de los vecinos y para juegos infantiles. De hecho, esta zona ajardinada horizontal se yergue en un extremo y sigue trepando por la fachada secundaria del nuevo edificio, concretamente por su segunda piel, una celosía metálica que cobija además rampas de acceso, y viste de verde la estructura principal de madera.
Las ideas de regeneración urbana y renaturalización presiden este proyecto. Empezando por la ya mencionada estructura de madera laminada y prefabricada, cuya robusta sucesión de pórticos, con luces de hasta 27 metros, favorece la sostenibilidad y la calidez de la obra. Siguiendo por una climatización natural en la pista polideportiva, equipada con sensores de temperatura, humedad, CO2 y lluvia, que activan mecanismos varios para garantizar una temperatura interior de entre 14 y 28 grados. Y acabando con un techo donde se alternan los lucernarios con más de mil metros cuadrados de placas fotovoltaicas, que generan energía para el equipamiento. En resumen, un feliz ejemplo de arquitectura pasiva y ahorro energético.
El afán de renaturalización de la ciudad, que es legítimo, resulta a menudo algo ilusorio. El ámbito urbano tiene poco que ver con el natural, y la ciudad, en su conjunto, se rige por otras leyes. Pero en determinados enclaves urbanos, esa renaturalización es posible y funciona. Por ejemplo, en esta obra, fruto de un proyecto muy trabajado, con voluntad de regeneración integral, a la que contribuyen, solidarios, tanto la piscina y las pistas como el espacio verde colindante.

(Publicada en "La Vanguardia" el 6 de febrero de 2022)

Foto Enric Duch