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Mejor desnuda que vestida

18.06.2016 | Crítica de arquitectura

Estación Europa Fira (L-9)
Arquitectcos: Garcès-De Seta-Bonet
Ubicación: Plaza de Europa. L’Hospitalet de Llobregat

Un castillo, una iglesia, un parlamento o un museo son construcciones en las que el arquitecto sabe cómo actuar (e incluso cómo sobreactuar); en las que, además de dar respuesta a un programa funcional, puede resaltar su significado social. Pozos y túneles son también construcciones humanas, a menudo conectadas en los ferrocarriles subterráneos. Pero a diferencia de las antes mencionadas carecen de un lenguaje característico. Quizás por ello las estaciones de la primera línea férrea soterrada de Barcelona se alicataron con losetas cerámicas, como cocinas o baños. Y quizás por ello en el metro de Moscú se recurrió a decoraciones palaciegas. Ahora, en la mayoría de las estaciones modernas prevalecen los muros revestidos de materiales ordinarios, apenas maquillados con colores o dibujos.
En su estación de la L-9 Europa Fira, los arquitectos Jordi Garcés, Daria de Seta y Anna Bonet han tenido el acierto de olvidarse de cualquiera de esos recursos, que tienen como denominador común su afán por embellecer la obra ingenieril, y le han dado a esta todo el protagonismo, sin envoltorios. El resultado de la operación son unos espacios de gran potencia formal. Robustas columnas estructurales y muros de hormigón visto se combinan en esta estación con amplios vestíbulos y andenes, con amplias escaleras, que dan al conjunto un aire de gran espacio público bajo tierra. Algunos revestimientos con plancha metálica tratada, que cubren recintos de servicios, y un pavimento cerámico del tono del hormigón, además de la señalización, son los únicos elementos añadidos a esta obra, que no por ello pierde su poderoso acento ingenieril.
Este homenaje a la desnudez estructural se complementa con todas las instalaciones vistas, perfectamente ordenadas en bandejas, también con paneles acústicos en el techo hábilmente colocados; es decir, con un orden y una habilidad que contrapesan la radicalidad de la propuesta general.
Garcés, De Seta y Bonet firman otras dos estaciones en la L-9 (acabadas hace cinco años, pero abiertas en febrero, y merecedoras del último premio FAD de Interiorismo), siguiendo el mismo concepto: la de Parc Logístic y la de Mercabarna (donde conservaron varias entradas para materiales constructivos en superficie, que ahora llevan la luz solar a su interior). Otros arquitectos, como Toyo Ito o Carme Pinós, han proyectado también estaciones en la L-9, dejando su propia huella. Pero probablemente sea la apuesta por la desnudez de Garcés-De Seta-Bonet la que logra un resultado más convincente. A veces, la estación está mejor desnuda que vestida.

(Publicada en “La Vanguardia” el 18 de junio de 2016)