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La manta abstracta que cubre residuos

15.09.2012 | Crítica de arquitectura

CTRV
Arquitectos: Enric Batlle y Joan Roig
Ubicación: Vacarisses, macizo Coll Cardús


A74 millones de euros. Batlle y Roig optaron por priorizar la integración de la obra en su entorno. A tal efecto, situaron las distintas construcciones en las cotas pertinentes para alterar lo mínimo la topografía del lugar. Y, a continuación, las techaron con una cubierta continua -ellos la denominan, coloquialmente, la manta -, donde reproducen con vocación abstracta, no mimética, los colores de la naturaleza circundante.
Dicha manta está moteada por círculos de distinto tamaño que contienen gravas o especies vegetales; o que son claraboyas o conductos de ventilación; o, simplemente, grandes óculos por los que la luz solar baña las varias calles por las que circulan los camiones que llevan y descargan las basuras. La visita a esta obra, por la que se expande un olor acre, como de alimentos en fermentación, no es particularmente agradable. Pero sí es muy didáctica. Lo es para concienciar a la ciudadanía de que debe colaborar en la selección de residuos. O que es posible levantar un edificio de este volumen y autosuficiente sin conexiones a la red de agua o electricidad. Y lo es también para demostrar que, incluso en una obra de gran requerimiento técnico e ingenieril, se puede obtener un producto con caligrafía arquitectónica, que aspira a integrarse en el medio y puede procesar hasta 325.000 toneladas anuales de basura. Una cantidad que ahora se ha quedado en 140.000, debido a la crisis, la caída del consumo y el creciente número de personas que hurgan en contenedores? Pero esa sería ya otra historia.

Foto Francisco Urrutia