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Espai Bombers. Parc de la Prevenció

Arquitectos: Miguel Roldán y Mercè Berengué

Ubicación: Barcelona. Calle Lleida, 30

 

El parque de bomberos construido en el recinto ferial de Montjuic para la Exposición Internacional de 1929 ha vuelto a la vida. En activo hasta el año 2000, desfigurado y convertido en comisaría de la Policía Nacional desde el cambio de siglo hasta el 2011, posteriormente cerrado, este edificio ha sufrido un proceso de transformación para convertirse en Espai Bombers Parc de Prevenció. Fue inaugurado como tal en noviembre de 2016 y, tras un año de rodaje, afronta ahora su primera temporada, con decenas de reservas para visitas de escuelas en cartera. La vieja estación de bomberos renace pues convertida en espacio didáctico sobre la prevención de riesgos, en una casa de los bomberos abierta a todos, donde se exhiben vehículos históricos, uniformes y audiovisuales: un nuevo espacio museístico en la montaña de Montjuic.

El edificio, integrado por tres naves dispuestas en U alrededor de un patio de maniobras, y con cubierta a dos aguas, estaba protegido. Poca cosa se ha alterado pues en su exterior. En el interior, la intervención ha sido discreta, pero nos indica que el respeto al pasado no está reñido con la expresión contemporánea. La clave de la reforma ha sido la demolición de la pared de la nave del fondo del patio y su sustitución por una viga Vierendeel (una gran celosía portante de metal y vidrio) de 24 metros de largo que, apoyada en dos pilares bajos, sostiene tres nuevos forjados en la parte trasera del edificio y parte de la cubierta, al tiempo que deja libre el paso en toda la planta baja. Esta solución da además mayor amplitud y transparencia al espacio, separando las zonas de exposición de las destinadas a oficinas y demás servicios: una transparencia potenciada por la fachada del edificio, ahora generosamente vidriada y convertida en gran escaparate de los contenidos museísticos. En las dos naves laterales de la construcción, antaño destinadas a la vida comunitaria de los bomberos, hay ahora aulas para cursillos y locales gremiales. De modo que el volumen central de la obra, en su día cerrado y oscuro, es ahora una gran caja de luz natural.

Barcelona disponía ya de un espacio de bomberos visitable, en su parque de Valle Hebrón. Pero era de nueva planta, a diferencia de este de la calle Lleida, que conserva su carácter histórico, incluidas las cuatro barras por las que los bomberos se deslizaban, veloces, desde la galería perimetral de la primera planta hacia sus vehículos.

 

(Publicada en "La Vanguardia" el 16 de septiembre de 2017)

Foto Jordi Surroca