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La aspirina

08.11.2013 | Crítica de arquitectura

Toda regla tiene sus excepciones. En plena crisis de la construcción, se está completando en Las Tablas, junto a Madrid, una obra de dimensiones ciclópeas: la nueva ciudad corporativa del BBVA, con 114.000 metros cuadrados de oficinas y servicios, a los que hay que sumar otros 138.000 de aparcamientos, zonas verdes, etcétera. Esta obra enorme de los suizos Herzog & De Meuron, ganadores de su concurso en el 2008, no tiene prevista la inauguración definitiva hasta el 2015. Pero sus hechuras son ya muy visibles, y parte de los 6.000 empleados que albergará cuando esté terminada trabajan ya en ella desde el mes de septiembre.

 

El elemento más característico de esta obra es una torre de diecinueve plantas y 93 metros de altura. Ahora mismo está ultimando su anillo estructural de hormigón, que es de compleja materialización. Sus formas son semejantes a las de una gigantesca aspirina (aunque los empleados la han bautizado con el más elegante “la vela”), expresan una clara voluntad icónica y recuerdan las del Centro Internacional de Convenciones de Madrid, proyectado por Emilio Tuñón y Luis Mansilla en el 2007 y con las obras paralizadas en una etapa inicial

 

Esta obra se distingue por la estrategia proyectual de Herzog & De Meuron, que no partieron de cero, sino de cuatro edificios de tres plantas preexistentes, en fase de estructura. Dicha estrategia consistió en unirlos entre sí y, a su vez, a otros de nueva construcción. Luego, en pegarle unos cortes al conjunto obtenido que abren corredores verdes microclimáticos entre los nuevos cuerpos resultantes, o espacios de relación y pasarelas. Y, a continuación, consistió en practicar un corte circular en su zona central y poner de pie la pieza troquelada: la torre ya mencionada, que preside una plaza de cien metros de diámetro.

Mención aparte merece la piel del edificio en sus fachadas exteriores, vestida con unas celosías que sirven para regular la insolación y para disimular los empalmes entre la construcción preexistente y la nueva. Dichos empalmes son, también en las fachadas interiores, uno de los elementos más logrados: al salvar los desniveles dan dinamismo al conjunto.

 

Está por ver que la ciudad corporativa del BBVA haga por Las Tablas lo que hizo CaixaForum, la anterior obra madrileña de Herzog & De Meuron, por el eje artístico en paseo del Prado. Pero, en todo caso, acredita de nuevo la vitalidad y la frescura del despacho suizo, ahora mismo con varias oficinas repartidas en el mundo, unos 500 empleados y medio centenar de obras en marcha.

 

(Publicada en “La Vanguardia” el 8 de noviembre de 2013)