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TEATRO-AUDITORIO
Arquitectos: Jaime y Francisco Javier Magén
Ubicación: Illueca (Zaragoza). Calle Fueros de Aragón, esquina Huesca

Illueca está a una hora en coche al oeste de Zaragoza, camino de Soria. Preside el municipio, sobre un altozano, el castillo del Papa Luna. A sus pies, un casco histórico en el que dominan las viviendas con techo a dos aguas, de volúmenes y orientaciones diversas. Viven allí, en una de las zonas más despobladas de Aragón, alrededor de 3.000 personas.
En el 2016, el Ayuntamiento de Illueca convocó un concurso para construir, en el solar de lo que fue un cine, un teatro-auditorio, con afán de servicio a esta localidad y a otras vecinas de la comarca del Aranda. El proyecto tenía  su peligro, porque cualquier exceso expresivo o monumental podría haber resultado inadecuado en un núcleo de estas características. Pero ganaron el concurso Jaime y Francisco Javier Magén, que sortearon dicho peligro con nota.
Los Magén se inspiraron directamente en la trama de construcciones yuxtapuestas de Illueca y propusieron un volumen unitario pero dividido en cuatro, cada uno con su techo a dos aguas y revestimiento de cobre, de distintas orientaciones. El edificio, a pie de calle, presenta la dimensión propia de este tipo de equipamientos (aunque a escala de la sala principal, con un aforo de sólo 222 plazas). Pero a vista de pájaro parecen cuatro construcciones. Lo cual les permite integrarse de modo pertinente en Illueca sin renunciar a la empaque de la tipología. Salvando las distancias, algo similar a lo que han logrado HArquitectes en Gratallops con su bodega Clos Pachem.
Además de al patio de butacas (al que confieren prestancia la platea a dos niveles y los palcos laterales), esos cuatro volúmenes corresponden a la caja escénica, el vestíbulo y los espacios de ensayo y demás servicios. La articulación de tales funciones y un solar con casi tres metros de desnivel han obligado a los arquitectos a un difícil juego de encajes, con circulaciones a veces más domésticas que teatrales, pero en general bien resueltas, y enriquecidas con lucernarios que iluminan y relacionan, mediante las correspondientes oquedades verticales, distintos niveles de la construcción.
La idea de integración volumétrica en la localidad se complementa con la de la integración lograda mediante la paleta de materiales. Las fachadas son de ladrillo, combinan piezas de distintos tipos y presentan celosías, como la del porche de acceso, en voladizo sostenido con tirantes, que generan vivos juegos de luces en el interior del vestíbulo. En el zócalo perimetral se ha usado piedra de Rodeno, de un color rojizo oxidado, y propia de la comarca, en bloques por desbastar, que dan calidad al conjunto y permiten atenuar con discreción los desniveles del solar.
Esta obra, con ventanales que enmarcan distintas vistas de Illueca, fue entregada el año pasado, por un coste inferior al millón de euros. Ha dado al pueblo, además de un buen equipamiento, un ejemplo de arquitectura que sin renunciar a la contemporaneidad respeta la personalidad del pueblo y se adapta plenamente a ella. Y, a los Magén –autores ya de obras notables como el Centro Ambiental del Ebro o el muy reciente pabellón en el centro Miralbueno-El Olivar–, una nueva prueba de su talento y su capacidad para inspirarse en lo existente y transformarlo en algo nuevo.

(Publicado en "La Vanguardia" el 25 de diciembre de 2021)

Foto Rubén Pérez de Bescós