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Homenaje a la palmera

09.09.2012 | Crítica de arquitectura

Hotel Renaissance Barcelona Fira
Arquitectos: Atéliers Jean Nouvel y Ribas & Ribas
Ubicación: Plaza Europa, 50-52. L”Hospitalet

Acaba de abrir sus puertas el hotel Renaissance Barcelona Fira. Se ubica en dos torres de 27 pisos y 110 metros de altura, unidas por un jardín vertical. Su autor es el francés Jean Nou vel, asociado a la firma barcelonesa Ribas & Ribas. Y su aspecto es el de un enorme paralelepípedo cuya piel evoca un papel pintado con motivos vegetales y gran protagonismo de las palmeras. Cuando uno contrata a un arquitecto de renombre ya sabe que quizás le propondrá un edificio original.
La cuestión estriba en cuál será la originalidad. Nouvel, buen conocedor de Barcelona, donde ha construido la Torre Agbar y el Parc del Poble Nou, observó que esta ciudad, sin ser Elche, tiene muchas palmeras. Y decidió que la palmera sería el rasgo identitario de su hotel. De modo que ahora crecen en su jardín y sus terrazas 293 palmeras de diez tipos, y decenas de otras especies vegetales. También luce este hotel ventanas con forma de copa atoledo de palmera en dos de sus fachadas blancas -hay tres blancas y una negra-, hechas con bloques prefabricados de hormigón. Y también exhibe palmeras en paneles serigrafiados de sus 357 habitaciones. Es de celebrar que Nouvel haya asociado Barcelona con este elegante árbol. (Si la hubiera identificado con otro símbolo local, pongamos con Copito de Nieve, el resultado hubiera sido menos cool ). Pero este tipo de recursos decorativos tiene sus riesgos. Si se aplicaran de modo extensivo, si los arquitectos les dieran prioridad en su paleta, la arquitectura perdería atributos y la ciudad empezaría a parecerse a la colorida estantería de un supermercado. Dicho esto, es de justicia añadir que una visita al nuevo hotel permite mejorar la opinión que uno puede formarse desde la calle. La terraza con piscina y bar es acogedora y ofrece vistas espléndidas. También las disfrutan las habitaciones -siempre monócromas, en blanco o negro; casi siempre muy luminosas y a veces un poco angostas- donde la ventana es un óvalo panorámico, y no una palmera. El jardín vertical es un espacio de mucho carácter, con ascensores transparentes frente al Mediterráneo, escaleras metálicas oscuras y palmeras: durante los meses cálidos o templados del año será un espacio muy agradable. El restaurante, que a medio edificio interrumpe dicho jardín vertical, es espacioso. La recepción, en planta baja, también. Como lo son los espacios para convenciones en el nivel menos uno, con patio inglés y lucernarios cenitales. En suma, este nuevo edificio, en el que se combinan el hormigón con el cristal serigrafiado, el acero inoxidable con el galvanizado, y el corian con la madera, convierte a Nouvel en el arquitecto estrella con más obras en Barcelona. La de este hotel difícilmente alcanzará la proyección icónica global de la Torre Agbar. Pero sus interiores están bastante más logrados.

Foto David Airob