Gobernar a la contra

10.11.2013 | Opinión

Decimos, eufemísticamente, que un ministro es el peor valorado del Gobierno cuando se comporta con una insensibilidad, una impericia, una insensatez y/o una prepotencia superiores viagra side effects a las de sus colegas de gabinete. Dicho laurel suele estar muy disputado, porque todos los gobiernos,incluidos los que se anuncian como “de los mejores”, alinean a sujetos con gran habilidad para meter la pata. Pero puede ocurrir también que no haya lugar a tal disputa. Eso es lo que sucede cuando uno de los ministros acapara kamagra 100mg desatinos, merece las peores calificaciones y se gana a pulso el mayor rechazo popular, exhibiendo una autoridad comparable a la de Sebastian Vettel en su conquista del último campeonato de F-1. En el gobierno español, el crack se llama José Ignacio Wert y ocupa -nunca mejor dicho- el ministerio de Educación.

Sociólogo, asesor de Rajoy y aguerrido tertuliano antes que ministro, Wert encadena chulerías y polémicas en un cargo que reclama, ante todo, inteligencia y consenso. La lista de follones que ha organizado personalmente o propiciado este funcionario de cierto parecido al Dr. Evil (el villano de las películas de Austin Powers) rebasa los límites de esta columna. viagra side effects Baste buy cialis señalar que en los dos cheap generic active discount pack años que lleva de titular de Educación se ha granjeado tres huelgas generales del sector. Y esta semana hemos sufrido su última hazaña: el recorte de las becas para los estudiantes acogidos al programa kamagra oral jelly Erasmus, cuando ya estaban cursando sus carreras en el extranjero. Esta iniciativa ha concitado un rechazo unánime: el previsible de la oposición, también el del propio Partido Popular que gobierna con mayoría absoluta, y el de la Comisión Europea, que -a los pocos días de que el Tribunal de Estrasburgo tumbara la doctrina Parot- no daba crédito a este nuevo y desleal intento del gobierno español de aplicar una normativa con efectos retroactivos. Tanto fue el revuelo ante el nuevo abuso wertiano que incluso dos campeones del tancredismo político, como son el presidente Rajoy y la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, se vieron forzados a intervenir y le mandaron rectificar.

Vista la deriva de Wert, abundan ya en el PP las voces que toman distancia y le acusan de ir por libre, que es lo que se dice de alguien al que se va a dejar caer. ¿Será eso cierto? Ojalá. Pero cabe dudarlo. También podría ser que Wert actuara como avanzadilla de los suyos, encargado de indicarles el camino a seguir y hasta donde pueden llegar sin descalabrarse. Y es que, por más que sigan presentándose como representantes populares, los gobiernos parecen gobernar cada día más en contra de los intereses ciudadanos. what would happen if a girl took viagra Lo cual no puede durar mucho, porque gobernando contra esos intereses no se representa a los electores: sólo se logra enemistarles con el gobierno y, así, fijarle fecha de caducidad. Está tan claro que incluso wert y sus mentores deberían entenderlo.

 

(Publicado en “La Vanguardia” el 10 de noviembre de 2013)