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Geometría y gesto

28.12.2012 | Crítica de arquitectura

CAP L’Aldea.
Arquitectos: Josep Camps y Olga Felip.
Ubicación: L’Aldea. Lligallo de Garballó, s/n.


Aldea es una villa dividida -y con frecuencia atascada- por la carretera nacional. Quizás por ello, su centro administrativo y de servicios va trasladándose haciasus afueras, a una zona donde ya están el ayuntamiento, las instalaciones deportivas o una guardería, conviviendo con el esqueleto de la plaça de bous o una granja de pollos en desuso. Desde hace medio año, se levanta también allí el nuevo centro de asistencia primaria (CAP), obra de Arquitecturia. Josep Camps y Olga Felip, los titulares de este despacho, repararon en que iban a situarse en el punto donde la trama urbana linda con la de lligallos (caminos) que conducen a los arrozales del Delta del Ebre. Y, al proyectar su edificio, fueron muy conscientes de ello, de hallarse en la confluencia de una geometría urbana previa y la gestualidad más suelta de las vías rurales.

El CAP de l’Aldea alinea su fachada principal, jalonada por una torre de dos plantas, en paralelo a la carretera nacional. De dicha torre parten dos volúmenes de planta curvada, que parecen evocar el movimiento de una cerca de cañizo, y se desdoblan ligeramente, dando dinamismo al conjunto. Todo el edificio está revestido de chapa metálica ondulada, que es perforada en las ventanas, sin que esto altere el hermetismo general de la envolvente. Se trataba de preservar la intimidad requerida por la atención médica, y también de reafirmar la contundencia de la forma mediante el uso de un único material. Patios interiores con luz cenital brindan iluminación complementaria al equipamiento.

En su breve pero fructífera y premiada trayectoria, Camps y Felip han acreditado atención a la geometría que recoge las líneas del lugar, sin renunciar a una expresiva gestualidad. En su centro cívico de Ferreries, en Tortosa, propusieron una pieza metálica de acusada personalidad y, también, mucha conciencia urbana. En el centro de visitantes de la nuclear de Ascó primaron más el atractivo gesto de acogida en que se concreta la fachada cóncava de acceso al edificio. Ahora, en L’Aldea, equilibran ambos recursos -geometría y gesto- y logran otra construcción muy apreciable.
(Publicado en “La Vanguardia” el 28 de diciembre de 2013)

Foto Pedro Pegenaute