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Encants bajo un cielo dorado

23.02.2013 | Crítica de arquitectura

Nous Encants
Arquitecto: Fermín Vázquez, b720
Ubicación: Meridiana/Castillejos


Cuando llegue el verano, Barcelona estrenará Encants. El mercado de segunda mano abandonará su desangelada sede, cruzará la Diagonal, y se instalará junto al Teatre Nacional de Catalunya (TNC). El rasgo más característico de los nuevos Encants es el palio triangular y dorado de 8.000 metros cuadrados que los protege, cuyo izado se completa estos días. Merece la pena acercarse a esta obra en su última fase constructiva, para ver la complejidad estructural de la cubierta, y para apreciar su evolución formal, antes de que adopte hechuras definitivas.

Los Encants, versión moderna de la Fira de Bellcaire, cuyos orígenes se remontan al siglo XIV, han sobrevivido 80 años tocando a Glòries, en un espacio indigno del buen nombre arquitectónico y urbanístico de Barcelona: un auténtico agujero. Ahora renacerán bajo su marquesina espectacular. Fermín Vázquez, director de b720 y autor del proyecto, razona la obra como sigue: “No queríamos un edificio convencional, un centro comercial más, sino uno abierto que conservara el espíritu callejero de los Encants”. El primer problema que debieron resolver fue el del espacio: disponían de un solar de 8.000 metros cuadrados para albergar un programa de 17.000. “De modo –prosigue-, que diseñamos una calle continua, en suave pendiente, ribeteada de casetas modulares, que sube en espiral y abraza dos veces la plaza de subastas, en el corazón del muevo mercado”. Segundo problema: ¿cómo proteger a los feriantes del sol y la lluvia? Respuesta de los proyectistas: mediante un palio de superficie fractal, que flota sobre pilares de sección redonda a 25 metros, y en cuya piel entre dorada y cobriza se reflejará el bullicio comercial de los Encants. Otra cosa será protegerlos de las corrientes de aire, claro; pero, en la calle, ya se sabe.

No faltará quien considere excesivo este esfuerzo metálico, este afán de dignificación formal de lo que seguirá siendo un mercado de ocasión. Pero, puestos a buscar pegas, quizás podríamos remontarnos a fases previas al proyecto, y discutir la conveniencia de ubicar un equipamiento de esta naturaleza junto a Glòries, que aspira a ser área de centralidad. Y a la vera del TNC y de L’Auditori, que en su día se presentaron como primeras piedras de un nuevo eje cultural barcelonés. Por cierto, dichas piezas –un Bofill tipo templo griego, jorobado por la caja escénica; y un Moneo en la tradición moderna, encerrado en sí mismo-, integran ahora con los nuevos Encants un muestrario de la disonante arquitectura de los últimos decenios, rematado a poca distancia por los peculiares volúmenes del DHUB y de la Torre Agbar.

 

Foto de Marc Arias