El plano de Molinas

23.03.2013 | Opinión

Llevamos años leyendo que la sociedad española está aturdida, desorientada y atemorizada por la crisis. Lo cual es una verdad como un templo, pero también una salmodia cuya reiteración nos hunde un poco más. El diagnóstico del mal se parece, cuando se repite sin tasa ni propuesta de curación concreta, al propio mal. Debe ser por ello que algunos artículos publicados por el matemático y economista César Molinas durante los últimos años han tenido efectos balsámicos. Porque no sólo describían ciertamente la crisis y sus causas, sino que además aportaban ideas para superarla. ¡Albricias!

Molinas tiene una cabeza muy bien ordenada, una infrecuente capacidad para la prospectiva enraizada en saberes históricos, y experiencia laobral en el sector público y en el privado, aquí y en el extranjero. Con estos mimbres ha trenzado el libro “Qué hacer con España” (Destino), presentado esta semana en el Círculo del Liceu. La mayoría hubiéramos escrito dicho título entre signos de interrogación. Molinas prescinde de ellos. Y ahí -y en el texto, claro- se expresa lo extraordinario de su luminosa aportación en la tiniebla. No digo que todas sus ideas sean indiscutibles. Pero sí que, en conjunto, señalan una vía de futuro.

Molinas califica el sistema económico español de capitalismo castizo, una especie de patio de Monipodio en el que medran agentes económicos y partidos políticos convertidos en élites extractivas. El autor propone por tanto una refundación del Estado, que ya no debería velar tanto por maximizar el bienestar de sus ciudadanos como por maximizar las oportunidades que se les ofrecen. Se trataría de incrementar la competitividad, acercándola a la noreuropea, a base de mejorar el capital humano nacional, lo cual se logra invirtiendo en educación, investigación y fomento del emprendimiento. La cosa no será fácil. En primer lugar porque España, que en 2010 dedicó a I+D+i un 1,39% del PIB, baja este año al 1,25%, cuando la media de la Unión Europea ronda el 2,3%. Y en segundo -y esta vez principal- lugar, porque en España impera la cultura del pelotazo propia de una élites en las que actúan, revueltos, ciertos empresarios, políticos, sindicalistas y corruptores y corruptos varios, cuyo objetivo no siempre es el bien común, sino el cuidado de sus intereses. NO les descubro nada: los nombres de muchos de ellos aparecen a diario en la prensa.

El hecho de que le poder esté en semejantes manos no favorece la reversión del actual estado de cosas que propone Molinas. NI la realización de las múltiples reformas en el ámbito constitucional, político , administrativo, económico o judicial necesarias para redibujar un país que no pierda posiciones en el siglo XXI. Pero un libro como el de Molinas, sin darnos la llave del tesoro, nos ofrece al menos un plano para hallarlo. Y eso, entre tanto aturdimiento, desorientación y temor, es muy de agradecer.

 

(Publicado en “La Vanguardia” el 23 de junio de 2013)