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El auténtico muro cortina

04.05.2013 | Crítica de arquitectura

Centro de producción de Vitrashop

Arquitectos: Sanaa

Ubicación: Campus Vitra en Weil am Rhein (Alemania)

La expresión “muro cortina” denomina los cerramientos de fachada que no tienen función estructural. Son frecuentes los muros cortina de vidrio, como los que revisten tantos edificios corporativos. En puridad, cabe definirlos como muros, puesto que protegen de la intemperie. Pero de cortina-cortina tienen poco. Por eso el muro cortina del nuevo centro de producción del Campus de Vitra, en Weil am Rhein (Alemania), obra de los japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa who makes viagra (Sanaa), podría calificarse de auténtico muro cortina. Porque las ondulaciones de su piel reproducen fielmente, en material acrílico, las de un enorme cortinaje circular.

En 2010 Sanaa inauguró en el Politécnico de Lausana el Rolex Learning Center, un osado alarde conceptual, formal y free samples of viagra estructural. Este año se ha  abierto su sede del Louvre en Lens, otro edificio muy apreciable, que con su piel de aluminio y vidrio parece, a ratos, desmaterializarse y desaparecer. La obra de Sanaa para Vitra es de otro orden: un centro de ensamblaje, almacenaje y distribución para la filial Vitrashop, de planta irregular -o elíptica o apatatada- y considerable superficie (20.455 metros cuadrados). El volumen interior es prácticamente diáfano, a excepción de where to get viagra un muro antiincendios que lo parte por la mitad, y muy luminoso gracias a la luz cenital. La estructura se sostiene con escasos y estilizados pilares, está pintada de blanco -junto al suave gris del hormigón, el único color de la obra- y da una sensación de limpieza infrecuente en ámbitos laborales. El cerramiento perimetral se hace con plafones de hormigón prefabricados de algo más de once metros de altura, en los que se han abierto 26 muelles de carga, y algunas ventanas a mayor altura. Pero la pieza característica de esta obra es el revestimiento exterior: una piel sinuosa de color blanco casi níveo y ritmo irregular, merced a tres moldeados distintos, que se van alternando e integrando una fachada continua de 5.740 metros cuadrados, sin remaches de tornillería. La fabricación de los paneles requirió de hornos especiales y complejos métodos de transporte. Hizo falta más generic cialis de un año para prepararlos y colocarlos. De lejos, este edificio que supone el debut industrial de Sanaa es de gran discreción; de cerca, el oleaje acrílico le da una serena vibración.

Durante la presentación del edificio, a mediados de abril, le pregunté a Sejima por la función de esta fachada con aires de kamagra store cortina. “Ciertamente, no es la misma que la del Louvre, que hacía desaparecer el edificio -contestó-. Aquí se trataba de hacer algo distinto, algo nuevo en el sector industrial”. Desde este punto de vista, y gracias a la elegancia y la ligereza de Sanaa, la intervención es un éxito. Pero, en su conjunto,  quizás destaque más por lo que tiene de brillante incorporación a la colección arquitectónica reunida en el campus empresarial de Vitra por su presidente, Rolf Fehlbaum, que como innovación significativa.

Foto de Julien Lanoo

(Publicado en “La Vanguardia” el 4 de mayo de 2013)