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Jardín de la Copera
Arquitecto: Tomás García Píriz
Ubicación: Granada  Polígono de la Zubia  C./ Desmond Tutu, parcela 13

Granada ha dado nombres relevantes a la escena musical española, como Enrique Morente, Miguel Ríos, Los Planetas, Lori Meyers, etcétera. Y cuenta además con una sala puntera del circuito de música electrónica: La Industrial Copera, situada en el polígono de la Zubia, al lado de la Vega granadina. Su nave se levanta contigua a la sede de Baby Boom (“La tienda para su bebé”); algo más allá están los locales de un tanatorio; y, aún más allá, los de Muebles Don Rebajón (“¡Más barato… imposible!”).
En tan selecto entorno, no es usual la presencia ni la labor de los arquitectos. Las naves las construyen a menudo ingenierías, siguiendo un patrón predeterminado… Así fue hasta que la covid pegó fuerte y los propietarios de La Industrial Copera ocuparon el solar colindante a su club para habilitar un escenario al aire libre donde aliviar las restricciones pandémicas. A tal fin, y para que lo acondicionara, llamaron a Tomás García Píriz, que fue responsable, con Javier Castellano, del inquieto despacho local CUAC Arquitectura.
En zonas residenciales, relativamente próximas, la apertura de este local outdoors, con música en vivo o enlatada a todo trapo durante las noches finisemanales, no ha generado gran entusiasmo. Pero entre las alrededor de 500 personas que admite su aforo la opinión es bastante más favorable. Contribuye a ello la intervención de García Píriz, que combina en el llamado Jardín de la Copera la línea industrial y los colores propios de la señalética de Tráfico (amarillos, también negros) con la vegetación (dominan las falsas pimientas) que evoca los alrededores naturales de la Vega.
La sala al aire libre resultante –un escenario, una barra lateral, unas mesas, asientos, un zaguán y un muro para aislarse un poco de la atmósfera poligonera– es sencilla, también fresca y, según el autor, “de kilómetro cero”. Porque las plantas proceden de un vivero vecino, la barra y los bancos son losas alveolares habitualmente usadas en naves industriales, y varios elementos, como el portón de acceso, ya estaban in situ antes de la intervención, cuyo precio, en consecuencia, ha sido muy conveniente: 400 euros por metro cuadrado. ¡Que suene la música!

(Publicada en "La Vanguardia" el 25 de octubre de 2022)