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De piedra y casi invisible

01.06.2013 | Crítica de arquitectura

Casa Bancal

Arquitecta: Julia Schulz-Dornburg

Ubicación: Cretas, Teruel

A mucha gente le gusta el campo y querría construirse una casa en él. A poder ser, en un paraje virginal, apartado y tranquilo, libre de otras edificaciones, para así disfrutarlo sin molestias. Desgraciadamente, cuando se logra eso se rompe de modo irremediable la magia del lugar escogido. Por ello, quienes aman de veras el campo sólo se atreven a construir allí intentando integrarse al máximo. Lo cual no es fácil. Pero tampoco imposible. Así lo atestigua la casa Bancal levantada por Julia Schulz-Dornburg sobre el linde entre Teruel y Tarragona, en una hermosa parcela del Matarraña con vistas a los puertos de Beceite y a unos prados que, esta primavera, son de un verde sedoso y lujuriante.

La obra se mimetiza con un bancal preexistente, incrustándose en él. Una secuencia de cinco nuevos paños de piedra seca, dispuestos en paralelo al viejo bancal, pero a distintas distancias de él, dibujan la planta de la edificación y también su única fachada. De paso, propician ventilaciones cruzadas. La cubierta, a su vez, es vegetal. Por todo ello, de frente, la vivienda casi desaparece. Y, a vista de pájaro, sería prácticamente invisible, de no ser por unas placas fotovoltaicas situadas sobre el techo.

Esta casa se divide en dos cuerpos, separados por un patio por el que se asciende a la cubierta y se logran nuevas ventilaciones. El primero de dichos cuerpos es una vivienda habilitada para dos personas. El segundo, un pabellón de invitados. No hay grandes ventanales en sus muros. Pero los que hay bastan, con el complemento de las aberturas laterales, para enmarcar las mejores vistas del paisaje. La relación entre interior y exterior es en esta obra constante. La sensación de disfrutar la naturaleza sin casi alterarla resulta muy reconfortante. Y la cercanía de una vivienda firmada por el despacho chileno Pezo Von Ellrichshausen, que descolla indecorosamente sobre una loma y separa a sus usuarios del campo al encerrarlos en un mirador acristalado, no hace sino subrayar el acierto de la obra de Schulz-Dornburg.

 

(Publicado en “La Vanguardia” el 1 de junio de 2013)