Sin imagen

Nuevo carril bus y vía ciclista de la C-254
Arquitectos: Bernardo de Sola (De Sola Gori) y Carlos Blay
Ubicación: De Castelldefels a Cornellà

Bernardo de Sola tiene en su currículo obras urbanas de notable complejidad –y ejecutadas contra reloj– como la Via Júlia o diez tramos de la ronda de Dalt de Barcelona. Es decir, proyectos de componente infraestructural que él ha sabido materializar con sensibilidad arquitectónica, que responden adecuadamente a su función, y que lo hacen además con una esencialidad en la que no tienen cabida las florituras formales.
Uno de sus últimos proyectos es la conversión de 12 kilómetros de carretera la vieja C-254, los que unen Castelldefels con Cornellà, pasando por Gavà, Viladecans y Sant Boi, en una avenida metropolitana, en un corredor donde se prima la movilidad en autobús, en bici o a pie. O sea, un proyecto que atiende a la vez a la necesidad de adecuar algunas grandes vías interurbanas que atraviesan núcleos urbanos a la nueva realidad metropolitana, y de hacerlo de acuerdo con unos criterios de tráfico en los que dominan el transporte público y el más sostenible en términos medioambientales. Gracias también –digámoslo todo– a que otras vías, como la paralela C-32, siguen cargando con mayores flujos de tráfico.
La primera idea de la Administración en este tramo fue su adecuación para implantar el tranvía como medio de transporte articulador. Pero su alto coste –110 millones de euros– aconsejó inclinarse por autobuses (en particular para los BRT articulados de 18 metros de longitud) y bicicletas. La obra costará así alrededor de los 45 millones, menos de la mitad pues del coste inicialmente previsto.
Este es el tipo de obra que aspira a ser poco menos que invisible, a pesar de ocupar unos 225.000 metros cuadrados y basarse en una sutil geometría. De Sola y Gori han manejado una paleta de materiales reducida: asfalto, bordillos de ladrillo o prefabricados, acero corten para sujetar los parterres, unas luminarias y unos semáforos que acotan la escala de la intervención, dándole unidad, y, también un equipamiento vegetal en el que se combinan árboles preexistentes con otros recién plantados. Dicha unidad no se ha logrado fácilmente, dada la diversidad de situación urbanas e interurbanas abordadas, en las que se alternan zonas residenciales, industriales o rurales en un continuum metropolitano.
Con dichos materiales –y con gran habilidad para resolver situaciones complejas varias, en las que había que hilvanar preexistencias arbóreas con nuevas plazas, rotondas, carriles y paradas de autobús, o fábricas con viviendas, etcétera– les ha bastado a los autores para definir la nueva y mucho más ordenada y pacificada C-254. En algunos tramos, esto ya es visible. En otros, cuyo término se fija ahora para finales del año en curso, todavía no. Pero este nuevo eje cívico es ya una realidad tangible.

(Publicada en "La Vanguardia" el 31 de julio de 2022)