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Como un guante

05.06.2016 | Crítica de arquitectura

Juzgados de Balaguer
Arquitectos: Josep Camps y Olga Felip
Ubicación: Balaguer. Pintor F. Borràs, 37

A principios de abril, Balaguer inauguró su nueva sede judicial. Es obra de Josep Camps y Olga Felip, y constituye un feliz ejemplo de cómo acomodar una obra de arquitectura contemporánea, y de fuerte personalidad, en un casco medieval. La trama urbana de Balaguer respira en su frente fluvial y en la plaza
Mercadal, de notables dimensiones. Pero cuando uno se adentra en el casco antiguo, predominan las calles estrechas y, a menudo, umbrías. Por ejemplo, la calle Mayor, que une la plaza Mercadal con la del Pou, en una de cuyas esquinas se levantan los nuevos juzgados: un edificio de tres plantas, revestido de planchas de corten perforado, planas o alistonadas, con numerosos retranqueos que buscan –y logran– el respeto a las alineaciones preexistentes y la ajustada inserción de la obra en su denso contexto.
Ese acomodo, la inserción en una vieja trama, es sin duda la mayor virtud de un edificio que en su interior se conforma con la funcionalidad. El programa era vasto y el espacio disponible, limitado. Se trataba, naturalmente, de incluir todos los servicios requeridos. Y, en la medida de lo posible, de hacerlo con cierta ambición arquitectónica. Esta es apreciable, sobre todo, en el espacio reservado a escaleras, que discurre junto a una de las fachadas laterales y aprovecha la luz natural y las visuales desde la calle Pintor Borràs hasta la catedral de Balaguer.
Han pasado apenas diez años desde que Camps y Felip abrieron su estudio. Han sido los años de la crisis y, sin embargo, su producción es ya muy consistente. En el Centro Cultural Ferreries (Tortosa) lograron una pieza sutil y afirmativa. En el Museo de la Energía de Ascó, mediante el simple gesto de su fachada, un edificio muy acogedor. En el CAP de l’Aldea, una construcción que se expresaba libremente para relacionar el mundo urbano y el agrícola. Ahora, en Balaguer, han firmado un juzgado que se ajusta como un guante a su emplazamiento. Y en breve inaugurarán otro CAP de buenas dimensiones, este en Viladecans, rectilíneo, bicolor y, como todos los trabajos anteriores, de organización racional, volumen contundente y elegante resolución formal.
Con poca o ninguna obra en las cuatro capitales de Catalunya, pero con el fruto de su labor diseminado por diversas ciudades del país –y ahora construyendo un puente en Londres–, el estudio de Camps y Felip, Arquitecturia, se ha situado ya con todo merecimiento en primera línea de la joven generación catalana.
 
(Publicado en “La Vanguardia” el 5 de junio de 2016)