Sin imagen

Edificio Slow
Arquitectos: BAILORULL
Ubicación: Sant Cugat. C/ Cerdanya, 12

Antes de empezar a proyectar, los arquitectos deben analizar las condiciones del encargo recibido y, si creen que pueden mejorarse, tratar de convencer al cliente para que lo haga. No siempre lo piden. Y, si lo hacen, a menudo reciben una negativa por respuesta. Pero otras veces se salen con la suya. Este último es el caso de la obra que nos ocupa, el edificio de oficinas Slow.
Sant Cugat ha experimentado un enorme desarrollo en los últimos decenios. Tanto es así que las áreas que antaño fueron industriales y perimetrales se han convertido ahora en nódulos centrales de entrada a la ciudad. Es en una de esas viejas zonas industriales donde Manuel Bailo y Rosa Rull recibieron el encargo de transformar en oficinas una vieja nave situada ahora frente a una de las principales rotondas de acceso a Sant Cugat.
Conscientes de esa evolución urbana, y de sus nuevos requerimientos –una nave industrial no parece la mejor fachada de la ciudad–, los arquitectos y el promotor propusieron al Ayuntamiento “poner de pie” la nave que iban a transformar y convertirla en una torre de planta baja más ocho, reservando parte del solar preexistente para otras funciones, en este caso las de un concesionario de automóviles.
Construir todos los metros cuadrados permitidos sobre la parcela reducida de la que ahora se dispone ha aconsejado ampliar la superficie de la torre, según ganaba altura. El resultado es un edificio con tres tramos, de anchura creciente, lo que propicia su volumen de escalinata invertida. Y también una peculiar estructura, expresada en la fachada, que sostiene los voladizos de los dos bloques superiores del edificio. Dicha estructura podría haberse dispuesto de modo más discreto. Pero en su configuración actual da un aire de reminiscencias industriales a la torre, potenciado por la escalera de incendios que acoge.
A diferencia de las torres de oficinas al uso, a menudo de fachadas idénticas, las de la Slow son distintas para buscar la eficiencia térmica: vidriada a norte, con deployé en la sur, y con plancha perforada en las dos restantes.
Frente a esta torre se levanta una nave baja –la del concesionario– que, en alguna medida, la oculta. Y eso parece, de entrada, un problema. Hasta que uno entra en la torre y descubre que el techo de dicha nave es un acogedor jardín para sus usuarios.

(Publicada en "La Vanguardia" el 20 de febrero de 2022)

Foto de Duccio Malagamba