Sin imagen

 

105 viviendas para la tercera edad

Arquitectos: Esteve Bonell y Josep Maria Gil, Marta Peris y José Manuel Toral

Ubicación: Barcelona. Bolivia, 49

 

Barcelona tiene, desde hace un tiempo, un nuevo downtown en el distrito del 22@,  formado a menudo por edificios de arquitectos afamados. Por ejemplo, la torre Agbar de Jean Nouvel o su vecina torre de oficinas de David Chipperfield. Situar una promoción de viviendas sociales para gente mayor, de limitada altura, en este entorno no es tarea sencilla, sino arriesgada. A no ser que sus arquitectos reúnan muchas habilidades, como es el caso de Bonell/Gil y Peris/Toral, que son los coautores de las 105 viviendas que motivan esta nota.

Sus preocupaciones iniciales fueron dos: ofrecer viviendas dignas, pese a sus reducidas dimensiones (unos 40 metros cuadrados), y colocarlas bien en un solar trapezoidal, sin renunciar a la escala doméstica propia de esta tipología ni a la urbana. Hay que decir, sin demora, que han salido con bien de ambos empeños. Empecemos por el segundo. Los proyectistas han resuelto la obra mediante un basamento común, que aloja un centro social y otro de salud, y tres torres, de cuatro, cuatro y seis plantas respectivamente, dispuestas encima. Tal basamento da una fachada corrida, discreta y uniforme, a la calle Bolívia. Y las tres torres, colocadas de montaña a mar, en abanico, son una prueba del buen oficio arquitectónico de sus autores. Combaten la escasa altura con grandes marcos que agrupan las dos ventanas de cada vivienda, y evitan así el aspecto de panal que podría tener este edificio. Y lo hacen, también, con unas grandes oquedades verticales en fachada, del suelo a la cornisa, que califican de “ventanas no de las viviendas, sino del edificio”, y contribuyen a subrayar su dimensión urbana. Respecto a la doméstica diremos que mediante una astuta distribución de las viviendas casi multiplican sus limitadas superficies de dormitorio, estar o cocina y baño, porque abriendo puertas correderas pueden incorporar metros de cada espacio vecino. Las vistas, por demás, son de lujo, y más para unas viviendas sociales: desde la torre Agbar hasta la Sagrada Família.

Pese a su reducido presupuesto, estas viviendas que empezarán a ser ocupadas en verano abundan en rasgos de buen hacer arquitectónico: desde su resolución formal –donde suenan ecos de los Juzgados de Girona o de Sant Pau, de Bonell/Gil– hasta el modo en que orientan el tránsito hacia el patio interior compartido con otros edificios, pasando por las piezas cerámicas que dan sutiles brillos. En suma, alta arquitectura a bajo precio.

 

(Publicada en "La Vanguardia" el 4 de enero de 2017)

 

Foto José Hevia