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El Born, mejor que nunca

10.11.2012 | Crítica de arquitectura

El Born
Arquitectos: Enric Sòria y Rafael de Cáceres
Ubicación: Comercial, 2. Barcelona


Aunque no se inaugurará hasta el Onze de Setembre del 2013, el Born tiene prácticamente acabadas sus obras de restauración y adecuación a su nuevo uso; (ahora empezarán las museográficas). Desde un punto de vista arquitectónico, diría que el Born nunca lucirá tan hermoso como ahora. Está mejor que nunca. El viejo mercado mantiene inalterados la geometría y el empaque de su estructura metálica. Conserva sucaracterística luminosidad tamizada.
Y ha incorporado cuatro grandes cajas de cristal, de 600 metros cuadrados y hasta 10 metros de altura, sostenidas por una ligera estructura metálica. El volumen interior se mantiene por tanto diáfano, e incluso enriquecido por el juego de reflejos de los mencionados cristales. La intervención, que ha dirigido Enric Sòria -autor del proyecto con Rafael de Cáceres-, constituye un acierto. Y no es de extrañar porque, como recuerda Sòria, “nuestro principal criterio ha sido actuar en favor del lenguaje, la composición y la constitución original del edificio”, para adaptarlo a su nuevo uso como centro de interpretación histórica de las ruinas que dejó el asedio borbónico en 1714. No hay en el mundo un yacimiento arqueológico con un paraguas mejor ni más amorosamente reparado (a excepción quizás de La Olmeda, en Palencia, de Paredes/Pedrosa). Aunque también es cierto que el letargo ha sido aquí muy largo: el concurso para la postergada Biblioteca Provincial se convocó hace quince años, y sólo dentro de uno volverá el Born a la vida. Además de en las tareas de restauración, los trabajos se han centrado en las cajas de cristal, cuya estructura parece, por su lenguaje y contención, un homenaje de Mies al edificio diseñado por Josep Fontserè en 1873; también en la construcción de un discreto cajón corrido perimetral que encierra el grueso de las instalaciones; y en la pavimentación de la planta mediante un gres con aspecto de piedra gris… El gris más oscuro del hierro fundido domina sin discusión la paleta cromática de las piezas estructurales. El plano de calle se mantiene en todo el interior -salvo en una de las cuatro cajas, porque las ruinas del subsuelo estaban allí en una cota más elevada- y presenta generosas aberturas centrales, desde las que se divisa el yacimiento y se desciende a él. Otro criterio de la intervención ha sido no hacer nada que resultara irreparable. Puestos a buscar una pega, cabría mencionar los

enormes y cúbicos zapatos de hormigón -herencia de la primera fase de obras, cuando el Born iba a ser Biblioteca Provincial- que calzan los pilares centrales: un intruso en el yacimiento que algún patriota ha rebautizado ya, en forzada analogía, como la zona cero de la nación catalana. Quizás fuera más exacto calificarla como pista central de los fastos del tricentenario de 1714 que se avecinan.

 

Foto Lluís Casals