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Doce alojamientos de proximidad provisionales
Arquitectos: Straddle3, Eulia y Yaiza Terré
Ubicación: Barcelona. Calle Nou de Sant Francesc, 8-10

Los contenedores estándar de transporte son recipientes metálicos cerrados herméticamente, carentes de climatización o ventilación. De entrada, pues, usar un contenedor como vivienda parece algo poco apetecible: un pasaporte a la claustrofobia, la oscuridad, la estrechez, las temperaturas extremas y, en resumen, a un grado muy bajo de confort.
En enero empezará a ocuparse el primer bloque de viviendas de Barcelona hecho con contenedores. Está situado en Ciutat Vella, junto la Escuela Elisava, en la esquina de las calles Nou de Sant Francesc y Josep Pijoan. Integra dieciséis contenedores distribuidos en cuatro plantas y cuenta con doce alojamientos, ocho de los cuales ocupan un contenedor, y otros cuatro, dos. Todos ellos son perfectamente habitables.
A grandes rasgos, el proyecto ha consistido en construir una estructura metálica ligera de una altura –la planta baja se reserva para servicios del barrio–, sobre la que se han apilado los contenedores. No en bruto, sino tras recibir aislamiento térmico, acústico y contra el fuego; tras practicarse en ellos aberturas para ventanas; y tras adosarlos a una estructura auxiliar de comunicación vertical con ascensor, escaleras y pasarelas de acceso a las viviendas. Una envolvente de policarbonato, con marcos de madera (que aporta calidez) para las ventanas y barandillas metálicas (coherentes con los balcones del barrio), ha permitido dar algo más de volumen al edificio y, así, alinearlo con la fachada vecina. Visto desde el exterior, el edificio es tan discreto como digno. Y, desde el interior de los apartamentos, pese a la modestia de los acabados, también.
La construcción ha costado un 10% menos que un bloque de vivienda social al uso y se ha resuelto en sólo cuatro meses (cuatro veces menos de lo que requiere una promoción convencional). Ítem más: el edificio podría desmontarse en un mes y dejar de nuevo libre su solar.
Esta promoción es un experimento que da respuesta a situaciones de emergencia habitacional, inspirado en las viviendas para estudiantes en contenedores de Amsterdam. Es también un manifiesto político, impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona y resuelto con el espíritu del colectivo profesional Atri, autor de un Manual de vivienda táctica contra la gentrificación, cuyo objetivo es garantizar el derecho a la vivienda y a la ciudad mediante pequeñas promociones de “ejecución rápida, económica, justa y sostenible”; es decir, no sujetas al mercado.
Estos no son domicilios de ensueño (aunque bastantes personas querrían pillarlos). Pero son ejemplares en tanto que viviendas de emergencia resueltas con decoro social, arquitectónico, urbano y de confort (suelo radiante incluido). No en balde sus autores eran tan conscientes de que debían dar el mejor servicio al usuario como de que –según dice David Juárez (Straddle3)– “unas viviendas hechas con contenedores iban a ser fiscalizadas al detalle”.

(Publicada en "La Vanguardia" el 24 de diciembre de 2019)