El Financial Times, biblia del periodismo económico británico, publica cada domingo su magazine How to spend it (HTSI). Es decir, Cómo gastarlo. Se hace difícil imaginar una cabecera más explícita y desacomplejada, dirigida a lectores de alto poder adquisitivo, que literalmente se presenta como una guía para el gasto rumboso tirando a derrochón. Algo un poco chocante para los educados en el ahorro. Y más para las clases subalternas. Pero tan real como la pobreza.
En su penúltimo número de mayo, en vísperas de las vacaciones veraniegas, el HTSI se abría con una carta donde su directora manejaba un concepto sugerente: revenge travel, es decir, viajes de venganza. “Se dice –leemos en esta carta­– que 2022 será el año de los viajes de venganza, ya que las personas hambrientas [sic] de desplazamientos van a aprovechar para moverse por un mundo con menos restricciones”. En otras palabras, ya en retirada el fastidio de la pandemia, decaen las limitaciones que ha acarreado y llega la hora de gastar sin tasa. Fenomenal, ¿verdad?
Tras la carta de la editora venían en el HTSI reportajes sobre destinos turísticos de ensueño, villas tropicales exclusivas y demás caprichos, alternándose con un ramillete de anuncios que harían salivar a cualquier editor. Imperaban los de joyería (7 páginas) y los de relojes de lujo (6). Luego ya venían los de compañías de jets privados (5), una de las cuales se ufanaba de publicar las emisiones de gases de sus vuelos, para reivindicarse como “aviación sostenible” y “dar tranquilidad de espíritu” a sus clientes. Todo un detalle.
Pero volvamos al concepto viajes de venganza, que cruza dos actividades tan dispares como el irse de vacaciones y el infligir un daño a alguien en respuesta a otro previamente recibido. Por una parte, una idea de recreo y solaz. Por otra, un acto tan reprobable como es tomarse la justicia por propia mano, ajustar cuentas, etc. Ambas fusionadas de modo banal en atención a cuantos han visto descarrilar su alto tren de vida debido a la pandemia. No habla el HTSI de compensaciones o resarcimientos. Habla de venganza.
¿Realmente ha causado tanto sufrimiento verse privado por un tiempo del lujo? ¿Justifica dicha privación el recurso a la venganza? El filósofo inglés Francis Bacon definió la venganza como una forma de justicia salvaje. De ser así, estos viajes de venganza serían una forma de justicia autoadministrada por quienes han tenido que enterarse de lo que era el hambre (de viajes) estos dos años. Y es salvaje porque antepone las urgencias recreativas personales a otras más penosas.
Entretanto, voces autorizadas dicen que la guerra en Ucrania va para largo, que se avecinan hambrunas de las de toda la vida y que muchos lo van a pasar mal de veras. Confiemos en que no les dé también por vengarse.

(Publicado en "La Vanguardia" el 12 de junio de 2022)