Sin imagen

Un volumen descompuesto

25.04.2015 | Crítica de arquitectura

Whitney Museum

Arquitecto: renzo Piano

Ubicación: Nueva York. 99, Gansevoort Street.

 

A principios de mayo el Whitney Museum of American Art abrirá su nueva sede en Nueva York: un edificio firmado por Renzo Piano en el Meatpacking District, junto al extremo sur del High Line Park. La sede de la avenida Madison, obra de Marcel Breuer inaugurada en 1966, se había quedado pequeña para una colección que no ha dejado de crecer. En la nueva, el Whitney dispondrá de unos 5.800 metros cuadrados para exposiciones, entre espacios interiores y exteriores, y de enormes salas diáfanas, entre ellas una de 1.675 metros, sin parangón en la ciudad.

La obtención de estas grandes superficies ha determinado el proyecto de Piano, que en su fachada con vistas al río Hudson ha optado por descomponer el volumen global en varios cuerpos, apilándolos, olvidándose de cualquier simetría. Dos grandes ventanales evocan, en esta fachada, el viejo edificio de Breuer, una pieza de hormigón casi ciega, pero con una característica gran abertura cuadrada. Dados sus bloques superpuestos, esta construcción de Piano recuerda, siquiera lejanamente, el New Museum diseñado por SANAA en el Bowery. Aunque el movimiento que obtiene Piano de su descomposición volumétrica carece de la gracia de la obra de SANAA.

El otro gesto derivado del volumen fragmentado es el vuelo de uno de sus cuerpos, que genera en la zona de acceso una acogedora y gran superficie a cubierto.

El genovés Renzo Piano es uno de los arquitectos estrella que más han construido en Estados Unidos y, en particular en Nueva York, donde durante los últimos años ha levantado obras de gran formato, como el rascacielos de The New York Times, y otras de tamaño menor, como la ampliación de la Morgan Library, diversas pero unidas por su común elegancia; una elegancia que no es tan evidente en el nuevo Whitney.

Dicho esto, la vocación urbana de esta obra es remarcable, tanto por su revestimiento de planchas de acero gris claro –que remiten al pasado industrial y terciario del Meatpacking (aunque en los edificios colindantes predomina el ladrillo)– como por el modo en que su volumen descompuesto contribuye a articular un punto donde la calle West, esquina Gansevoort, describe una ligera curva. En este sentido, Piano ha sido mucho menos radical que Breuer, quien plantó su rotunda mole de hormigón en plena avenida Madison, indiferente a su entorno burgués. Pero está por ver que la obra de Piano para el Whitney se convierta con los años en un ícono arquitectónico neoyorquino apreciado como lo ha sido, durante medio siglo, la de Breuer.

 

(Publicado en “La Vanguardia” el 25 de abril de 2016)