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Praça das Artes

Arquitectos: Brasil Arquitetura

Ubicación. São Paulo (Brasil). Av. São João, 281

Los proyectos arquitectónicos más espectaculares, aquellos que presentan formas llamativas e insospechadas, suelen atraer toda la atención pública y pasan por ser rompedores. Sin embargo, los proyectos que en verdad suponen un progreso pueden tener a veces un aspecto discreto, poco expresivo, aún estando animados por una vocación de regeneración urbana que va más allá del edificio en sí.
Este último sería el caso de la Praça das Artes, un proyecto del 2006, que inauguró su primera fase hace cinco años, la segunda hace uno, y que tiene todavía pendiente la tercera. Estamos en el corazón de São Paulo, a muy poca distancia del teatro Municipal, en un gran espacio urbano en el que este proyecto de casi 30.000 metros cuadrados apuesta por superar la habitual configuración de edificios entre medianeras para plantear una propuesta abierta, tanto en términos espaciales como de futuro.
El programa del encargo incluía la construcción de varias escuelas municipales artísticas en un área en transformación. Brasil Arquitetura, el estudio responsable de la obra, fundado por Marcelo Ferraz y Francisco Fanucci, recibió autorización para derribar algunos edificios. Pero repararon en que el gran potencial del proyecto residía tras estas y otras construcciones, en el enorme espacio posterior, entonces degradado, similar a un patio de manzana. De manera que distribuyeron sus nuevos edificios en la zona perimetral de este patio, abrazándolo, con lo que lograron levantar los equipamientos requeridos (escuelas de música, canto y danza, archivo, restaurante, etcétera.). Y, también, definir y enmarcar un nuevo y gran espacio público al aire libre, con accesos por tres importantes arterias: Vale do Anhangabaú, Avenida São João, Rua Conselheiro Crispiniano.
Los nuevos edificios son de estética brutalista, en la tradición Lina Bo Bardi, referente central para Brasil Arquitetura. Sus fachadas estructurales hormigón encofrado y visto, teñido en tonos ocres o rojizos, presentan un ritmo de ventanas irregular. Algunos de esos edificios dejan la planta baja libre para permitir el acceso a la plaza, que salva con escalinatas un salto de cota. Otros presentan, también en los niveles bajos, volúmenes complementarios horizontales –o verticales, para escaleras interiores– que aportan un plus escultórico. Pero, más allá de estos detalles, lo relevante es la manera en la que el conjunto da en su interior un servicio educativo y fomenta en su exterior la convivencia, a la vez que propone un nuevo patrón de organización urbana. 

(Publicada en "La Vanguardia" el 24 de noviembre de 2019)