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Tres cubos de ladrillo

30.03.2014 | Crítica de arquitectura

¿En qué sueñan los arquitectos? En clientes que aprecien su trayectoria y que, a la hora de hacerles un encargo, tengan las ideas claras y, además, les den libertad. Los clientes que pidieron a H Arquitectes que les construyeran una casa en Sant Cugat reunían todos esos requisitos. En concreto, les pidieron una casa con muchas paredes para colgar cuadros, con una cocina-comedor que fuera el corazón de la vivienda, y con buena relación con el jardín. Partiendo de estas premisas, la respuesta de H Arquitectes fue una casa dividida en tres cubos de ladrillo. En el de un extremo está la habitación y, encima, el estudio de los padres;

en el del otro extremo, el cuarto de juegos y, encima, los dormitorios de los niños; y, en el central, de una única y muy generosa altura (más de cuatro metros), la cocina-comedor. Completan esta obra los dos espacios intersticiales y vidriados que separan los tres cubos. Uno acoge el recibidor y el otro, un salón que puede funcionar cerrado en invierno y abierto en verano, prolongándose a descubierto.

 

Dejando a un lado esta distribución eficiente y singular –con una secuencia de salas, de alturas variables, y el consiguiente juego de compresiones y descompresiones-, la Casa 1101 constituye una nueva apuesta de H Arquitectes a favor de la materialidad y la sostenibilidad. La materialidad se manifiesta, por ejemplo, en el uso extensivo del ladrillo que, muy bien colocado -atención a los dinteles-, da vida a la piel exterior y a la piel interior (pintada de blanco) del edificio, encerrándose entre una y otra el aislamiento y logrando, dado el grosor de los muros, su condición estructural. La sostenibilidad se manifiesta con estos muros que garantizan la inercia térmica en las tres cajas, mientras que por el contrario los espacios intersticiales actúan con gran dinamismo, calentándose deprisa en invierno y ventilándose con mucha facilidad en verano. Y, también, en un suelo radiante de alimentación geotérmica o en el uso de persianas enrollables de toda la vida, así como en el ahorro en algunos capítulos -instalaciones vistas- para poder invertir más, por ejemplo, en carpinterías. Por último, señalar que el aspecto exterior, un punto duro y hermético de esta obra, se dulcifica en el interior, inundado por la luz. Es por todo lo dicho que la casa 1101 constituye un nuevo paso al frente de H Arquitectes, a punto de inaugurar, junto a dataAE, una obra de mayor ambición e innovación como es el nuevo centro de investigación de la UAB.

 

 

Foto Adrià Goula

 

(Publicado en “La Vanguardia” el 30 de marzo de 2014)