Hace años le dediqué un artículo a Alberto Núñez Feijóo. Fue en agosto del 2008, cuando los incendios devastaban el monte en Galicia. El entonces presidente del Partido Popular gallego debió de olerse una photo opportunity en los fuegos y quiso hacer como que colaboraba en su extinción, inmortalizándose para la prensa con la manguera en la mano. El problema fue que la manguera, cuya boca presionaba con el índice y el pulgar, echaba dos chorritos que no daban ni para beber. Y que nuestro bombero fake vestía para la ocasión como a la hora del gin-tonic en el Real Club Náutico de Sanxenxo: náuticas, vaqueros y camisa impoluta arremangada sobre el antebrazo. No sé qué les sugirió aquella foto a los gallegos, pero a mí me dijo que nuestro héroe estaba haciendo un paripé tirando a indecoroso.

Lamento meterme otra vez con Núñez Feijóo, y más ahora que va de alternativa centrada del PP, contrastando con su extremoso líder Pablo Casado. Pero me empuja a hacerlo una información publicada días atrás bajo el titular “Feijóo da a los sanitarios 250 euros para bares”. Dicho en otras palabras, la Xunta de Galicia que preside decidió gratificar con esa módica cantidad a los 20.000 trabajadores sanitarios que lucharon en primera línea hospitalaria contra el coronavirus. Y, de paso, ofrecer un “incentivo para el consumo” y hacerle un “guiño al sector turístico”, asimismo afectado por la crisis. A eso le llamo yo matar dos pájaros de un tiro.

Tras anunciar esta medida le han dicho a Feijóo de todo menos guapo. A la mayoría del personal sanitario que se partió el pecho y arriesgó su vida para librarnos de la pandemia esta propina le ha caído como una ofensa, más que como un reconocimiento. Hubieran preferido que el presidente revirtiera los recortes que se aplicaron a la sanidad pública o, ya puestos, que se les diera una paga extra digna.

Ahora bien, puesto que todo eso no ha ocurrido, ni está previsto que ocurra de inmediato, hay que mirar la oferta de Feijóo por el lado bueno. Esos 250 euros dan para pillarla con whisky del bueno. Y acaso sea exactamente eso lo que les apetezca a los médicos y médicas con sueldo público tras deducir del montante de tan cicatero bonus en especies el aprecio que les profesa su patrón.

Pero –siempre hay un pero– es que además no les van a soltar a los sanitarios 250 euros uno encima de otro, sino metidos en una tarjeta prepago con la que determinados bares les harán descuentos del 15% en sus consumiciones. Ya era cutre lo de los 250 euracos en metálico. Pero peor será para los sanitarios tener que pagar el 85% por cada whisky del bueno para que el munificente Feijóo se lo subvencione en un 15%. ¿Qué será lo próximo, Feijóo? ¿Una línea de crédito en los bares para aquellos que se hayan bebido toda la tarjeta prepago? ¡Tómese algo, doctor!

(Publicado en "La Vanguardia" el 6 de julio de 2020)