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Hotel Magnolia
Arquitecta: Cazú Zegers
Ubicación: Santiago de Chile. Calle Huérfanos, 539

Cazú Zegers es una de las figuras más interesantes de la arquitectura chilena. Sus trabajos en el medio natural, guiados por una inspiración que ella define como geo-poética, ha generado obras señeras. Por ejemplo el Hotel Tierra Patagonia, junto al Parque Nacional Torres del Paine, a orillas del largo Sarmiento: una construcción cuyas formas remiten a las de una duna, también a las de un fuselaje aeronáutico, lo cual viene a ilustrar su simultáneo compromiso con la Naturaleza y la innovación. O, por ejemplo, una serie de viviendas particulares en parajes naturales, en las que la madera suele ser el material de referencia.
Trabajar en el medio natural sin perjudicarlo no es tarea sencilla. Tampoco lo es operar en el medio urbano cuando el encargo consiste, por ejemplo, en ampliar y dar nuevos usos a una hermosa construcción preexistente. En este caso, una noble residencia familiar con fachada de acentos neogóticos y renacentistas, firmada en la capital chilena en el año 1929 por Eduardo Costabal Zegers, arquitecto favorito de la buena sociedad santiagueña en la primera mitad del siglo XX.
“La fachada del edificio era perfecta, y además estaba protegida. Era pues imposible tocarla. Pero el edificio debía crecer tres plantas para acoger sus nuevos usos hoteleros. Ese era uno de los principales problemas”, recuerda Zegers. Su solución consistió en solapar el crecimiento de tres niveles por encima de la cornisa original tras una envolvente traslúcida, de vidrio serigrafiado, en la que se reproduce, mediante una foto invertida, la vieja fachada. Como si esta se reflejara en un estanque superior. Era una opción arriesgada. Pero, de nuevo, respetuosa a la vez con el pasado y con una serie de recursos y lenguajes asociados a la contemporaneidad, como pueden ser las texturas, las transparencias o los reflejos. En las obras de rehabilitación puede ser muy difícil casar el pasado y el presente de modo convincente. Pero no es menos cierto que un recurso imaginativo y poético como este puede ser de gran ayuda. 
En el interior de la construcción, Zegers abrió patios de luces que iluminan cenitalmente las sucesivas plantas. Parte de los espacios comunes, al igual que las habitaciones, están revestidos de madera, también la nueva fachada posterior, en un edificio que conserva no pocos de los elementos originales de la casa. Una espléndida terraza, junto al cerro Santa Lucía, con vistas sobre la capital chilena, remata esta obra abierta hace tres años y que acaba de ser seleccionada entre los mejores cincuenta hoteles del mundo por los lectores de la revista Condé Nast Traveler.

(Publicada en "La Vanguardia" el 26 de octubre de 2019)