Sin imagen

Escola Elpetitmiquel
Arquitectos: Jordi Comas y Anna Pont
Ubicación: Vic. Ronda Camprodón, 2

En Catalunya hay ahora unos 1.500 sacerdotes y apenas un centenar de seminaristas. Solo cuatro seminarios siguen ejerciendo su función original. Los otros la han perdido por falta de vocaciones y están en distintas fases de desuso o recuperación. El de Vic es uno de ellos. Hace años que, en ausencia de seminaristas, alquila sus habitaciones a universitarios y sus espacios comunes para actividades diversas, incluido un gran aparcamiento de pago en sus jardines. O que alberga, en su ala sudoeste, la escuela Elpetitmiquel.
Los seminarios son a veces caserones de largos corredores, frías estancias y aire lóbrego. A menudo de gran dimensión en parcelas holgadas de la ciudad. Su rehabilitación con nuevos fines parece lógica, tanto en términos de servicio público como meramente arquitectónicos. La pregunta sería, pues: ¿qué hacemos con el seminario? ¿Y cómo?
El despacho Comas-Pont recibió el encargo de mejorar el colegio y respondió con un plan director para reformar todo el seminario en siete u ocho años. La primera fase de su intervención es ya una feliz realidad. Se caracteriza por el afán de reordenar el aulario, dándole transparencia, y de racionalizar la función de sus equipamientos exteriores. En planta baja, las clases de Elpetitmiquel se disponen alrededor de lo que era una dura pista cuadrangular. Antes de la intervención, estaban encerradas en sí mismas, aisladas las unas de las otras. Ahora se comunican visualmente entre sí mediante grandes ventanales, también con el pasillo y con el patio central. Ganan mucho en transparencia, calidez (gracias también a la madera y la cerámica empleadas en cerramientos y suelos), luz, amabilidad y empatía.
En los espacios exteriores, la aportación mayor ha sido sacar la pista del patio interior, ahora en proceso de renaturalización y conversión en jardín, y llevarla fuera del edificio. Los alumnos ven desde sus clases un jardín donde antes había una pista gris y han multiplicado exponencialmente su espacio de recreo.
El seminario es un edificio monumental, catalogado, sobre cuyo volumen no se puede intervenir. Quien lo contemple desde el exterior no apreciará grandes cambios. En su interior, a los alumnos les ha cambiado la vida.

(Publicada en "La Vanguardia el 27 de diciembre de 2020)