Sin imagen

Propuestas efímeras

11.06.2014 | Crítica de arquitectura

Arquitectura: arte

de la construcción de edificios y monumentos. Efímera: se aplica a lo que dura un día (o, por extensión, un corto periodo de tiempo). De las obras del circuito de arquitectura efímera que integran BCN RE.SET, quizás la que responde con mayor acierto a ambos conceptos es la de los chinos Urbanusen la plaza Nova: una estructura que evoca a un tiempo el acueducto romano y la bóveda catalana, que está ingeniosamente construida con piezas idénticas -cruces de bambú con encajes en el extremo de sus brazos y mínimos remaches de acero- y conjuga corporeidad y transparencia: es obvio que estamos ante una hermosa construcción y, al tiempo, también lo es que se ha ideado para ser desmontada. Por el contrario, la que quizás queda más lejos de este propósito -y más cerca de la mera instalación- es la de Odile Decq en la plaza de los Àngels: unos cientos de camisetas (o similar) colgadas de cables que sombrean relativamente un tercio de este espacio público. Lo efímero está presente -el conjunto recuerda poderosamente una negra nube de ropa tendida secándose al sol-, pero la arquitectura no la supe ver. También está suspendida en el aire la intervención de Sir Peter Cook, fundador de Archigram, en plaza de la Mercè, entre la basílica y la fuente de Neptuno: una gran mano azul, hinchable, de resonancias pop, que hace las veces de marquesina sobre una pasarela de madera, flanqueada por macizos de flores, en la que quienes contraigan matrimonio en el Registro Civil o en la iglesia podrán exhibir su dicha. La obra de Anupama Kundoo en plaza Seguí es la que más ha cambiado respecto al proyecto original. En tal proyecto aparecían cuatro árboles armados con listones de madera. Pero la obra final la forman tres árboles metálicos, cuyas copas están formadas por libros y papeles olvidados. Es una instalación poética e incluso bella, pero en la que las estructuras metálicas desdicen la idea de temporalidad y donde el componente arquitectónico resulta menos obvio. A diferencia de lo que ocurre con la aportación de la ETH de Zurich y Urban-Think Tank en plaza del Mar, donde la caligrafía arquitectónica, con sus esquemáticas construcciones a dos aguas de varia geometría, es obvia. O con la caja de la memoria de Grafton Architects junto al Arco de Triunfo, que parece volar gracias a su pilar revestido de espejos, y cuyo lenguaje remite vagamente al constructivismo, también al stand de feria de muestras. Estas seis obras, a las que hay que sumar la de Benedetta Tagliabue, comisaria del evento, y Àlex Ollé en el parque de la Ciutadella (un muro de grafiti flanqueado por dos evocaciones metálicas, figurativas y transparentes del baluarte y de la torre de Santa Clara), gozan de emplazamientos urbanos de excepción, donde las escoltan edificios significativos, desde la catedral al Macba o la Filmoteca. Ambas circunstancias, a las que cabe añadir el considerable presupuesto de la operación, aportaban a esta iniciativa un plus de exigencia que no en todos los casos se ha visto satisfecho.

 

(Publicado en “La Vanguardia” el 11 de junio de 2014)