Sin imagen

Piano y trompeta

14.08.2015 | Crítica de arquitectura

Musikene

Arquitectos: A. Gurtubay, A. Atxurra y U. Zelaieta (GAZ)

Ubicación: Plaza Europa, 2. Campus Ibaeta. San Sebastián

 

Bilbao y San Sebastián compitieron por la sede de Musikene, el centro de excelencia musical del País Vasco. Se lo llevó San Sebastián, que le encontró acomodo en uno de los últimos solares del campus universitario de Ibaeta, junto a una rotonda. La obra está prácticamente terminada y se inaugurará en pocos meses.

Dicho solar era, según los arquitectos, escaso para cobijar todo el programa. De ahí la forma del edificio, que vuela sobre su huella y parece hincharse para alcanzar el máximo volumen posible sin rebasar la altura permitida (planta baja más cuatro y una quinta con ecos de mansarda).

La decisión de hinchar el edificio se combina con una segunda, derivada del deseo de ganar metros de fachada para dar luz natural al máximo de aulas y salas de ensayo. Eso lo lograron los proyectistas dándole unos hachazos al edificio para abrir en él hendiduras y ampliar así la superficie de su piel. De estas dos decisiones surge la peculiar forma del edificio, que algunos calificarán de icónico, pero que según sus autores es fruto ante todo a las citadas decisiones.

Ciertamente, la obra refleja en su interior esa administración del espacio. Salvo el vestíbulo de acceso y la caja del auditorio, donde se respira algo más, el resto de dependencias tienen los metros muy aprovechados.

Mención aparte merece el revestimiento del edificio, con planchas de aluminio de dos tonos. Unas son negras y relucientes, como la tapa de un piano de cola. Las otras, en las hendiduras, son doradas, como una trompeta, están perforadas y presentan un ligero relieve que les da vibración. Aquí se refleja el deseo de los autores de lograr un edificio que cumpla su cometido como un instrumento musical más, con reflejos no formales pero sí conceptuales del método de diseño analógico que predicaba Aldo Rossi a sus alumnos.

Los integrantes de GAZ Arquitectos, Aitor Gurtubay, Asier Atxurra y Unai Zelaieta, se formaron en la ingeniería IDOM. Algunos de los pupilos de esta potente firma, al emanciparse, han producido obras de diverso interés, pero que a menudo parecen participar de una misma escuela: volúmenes contundentes, a menudo insospechados, que se afirman sin complejos en su parcela. Por ejemplo, el Palacio de Deportes Bilbao Arena, de Javier Pérez Uribarri y Nicolás Espinoa, o el Centro Carlos Santamaría, de Ander Marquet, que precisamente se levanta al otro lado de la rotonda, enfrente del Musikene.

 

(Publicado en “La Vanguardia” el 14 de agosto de 2015)