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Para mejorar la ciudad

11.04.2015 | Crítica de arquitectura

44 viviendas

Arquitecto: Pepe Llinàs

Ubicación: Barcelona. Calle Perú, 190-196

 

La calle Perú es ancha y está sombreada por grandes plátanos. Pero la mayoría de los bloques que la flanquean son de calidad menor: paralelepípedos de monótona composición, impersonales. De ahí que pepe Llinàs, al recibir el encargo de construir allí un bloque de 44 viviendas de protección oficial, se fijara como prioridad romper el orden abstracto dominante y dar vida a su volumen. El resultado de su esfuerzo es un edificio que vuele a confirmar el buen hacer de Llinàs, y enriquece arquitectónicamente a la ciudad.

El edificio tiene siete plantas (más baja) en su fachada a la calle Perú y cuatro (y baja) en su prolongación hacia el interior de la manzana. Esta larga fachada lateral apunta la panoplia de recursos empleados por Llinàs. El más visible está en su quebrada línea de cornisa, que se dibuja con elementos prismáticos en sutil voladizo, bosques de chimeneas y balcones allí donde pueden colocarse sin faltar a la normativa. Llinàs ha combatido también la monotonía habitual con el uso de dos colores en fachada (para desdoblar su perfil), con oquedades que agrupan dos ventanas (para dinamizar la composición) o con antepechos corridos que subrayan líneas de ventanas… Los interiores han sido tratados con criterios humildes, como corresponde a una promotora de CC.OO., muy cuidadosa con los presupuestos, que ni así consiguió sobrevivir a la crisis.

Es satisfactorio toparse con un veterano como Llinàs, en quien los muchos años de práctica profesional no han actuado como un lastre, sino como un acicate para seguir con su búsqueda. Es relevante, pues, en este proyecto el afán de romper con lo previsible. Pero sobre todo lo es la sutileza con que Llinàs lo logra, haciéndose oír claramente sin alzar la voz.

En el zócalo de esta obra, Llinàs se ha permitido un detalle abiertamente figurativo, inspirado en la foto de Català Roca “Corre, corre que te pillo” (un gallo persiguiendo a una gallina por la playa del Somorrostro en 1955). Es una manera consciente de buscar referentes para la arquitectura de hoy en nuestra tradición cultural. Y es también una manera, quizás inconsciente, de inscribirse en ese acervo, al que Llinàs pertenece ya por derecho propio, tras construir las viviendas de la calle del Carme, el conjunto de Fort Pienc o la Biblioteca Jaume Fuster, obras todas ellas notables que, como esta, mejoran la ciudad.

 

(Publicado en “La Vanguardia” el 11 de abril de 2015)

 

Foto de Afasia