Sin imagen

Tribunal de París
Arquitectos: Renzo Piano
Ubicación: París. Parvis du Tribunal de Paris
.Renzo Piano, autor con Richard Rogers del edificio más rompedor de París –el Centro Pompidou (1977)–, entregó esta primavera otra obra monumental, aunque de signo bien distinto: el nuevo Tribunal de París. Si en el Pompidou primó las plantas diáfanas y situó las comunicaciones verticales y todo tipo de servicios en  fachada, en el Tribunal de París ha propuesto un edificio de una transparencia, una luminosidad y una precisión constructiva irreprochables. Han pasado cuarenta años y Piano ya no es un  chico malo de la arquitectura, sino uno de los grandes.
El Palacio de Justicia de París, situado durante siglos en la Île de la Cité, era un edificio ya saturado, con el empaque imponente y a menudo intimidante propio de su tipología. El nuevo Tribunal de Paris, en la zona norte de la ciudad, junto a la Porte de Clichy, es todo lo contrario: ligero, acogedor y heraldo de una justicia que se diría más próxima a la defensa de los derechos colectivos que al castigo de quienes los vulneran.
Todo es enorme en este edificio. Desde sus 160 metros de altura, que lo convierten en el segundo más alto de la capital francesa, sólo por detrás de la torre Montparnasse (210), hasta sus 62.000 metros cuadrados útiles. Se compone de tres grandes volúmenes, uno sobre otro, asentados en un zócalo, que configuran una torre ancha y escalonada. En su lado de mayor altura se asoma al bulevar Periférico. En el de menor altura, se relaciona con la línea de cornisa urbana del bulevar des Maréchaux. El acceso da paso a un gran vestíbulo de 6.000 metros cuadrados y varias alturas. Por sus 38 plantas, servidas por decenas de ascensores y con recorridos discriminados para reos, jueces y público, se distribuyen hasta 90 salas de audiencias de distintos tamaños, revestidas de madera, con bancos blancos. En las terrazas generadas (pisos 8, 19 y 29) por el escalonamiento volumétrico se han plantado más de 300 árboles, en su mayoría robles.
Hace ya muchos años y muchas obras –la sede del New York Times en la ciudad de los rascacielos o The Shard en Londres– que Piano acredita su calidad y su precisión como constructor. En el Tribunal de París esto se evidencia en incontables detalles. Desde el orden compositivo y la siempre impecable combinación de acero y vidrio hasta los paneles fotovoltaicos que, perfectamente ordenados, dan vibración a la fachada, pasando por el rendimiento que se saca a la luz natural en la mayoría de estancias o el modo en que el volumen se desmaterializa en algunas de sus esquinas, mediante juegos de escaleras u otros servicios. Y, como no podía ser de otro modo en una obra con vocación ejemplar, la gestión energética es también de nota: el consumo será un tercio del que registraba el viejo Palacio de Justicia. Bueno es empezar a ahorrar por algún lado, porque este espléndido edificio les habrá costado a los franceses, cuando termine de pagarse dentro de 27 años, 2.350 millones de euros.

(Publicada en "La Vanguardia" el 22 de junio de 2019)

Foto RPBW