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Talleres Gon-Gar
Arquitectos: Nua Arquitectures
Ubicación: Sant Jordi, 18. Benissanet (Tarragona)

Las naves de venta y reparación de maquinaria agrícola no suelen ser una tipología constructiva a la que la arquitectura preste mucha atención. Por lo general se edifican con elementos prefabricados y resultados tan previsibles como anodinos: volúmenes con techo a dos aguas, un gran portón frontal y escasa iluminación natural. Pero se dan excepciones. Y son muy estimulantes.
Nua Arquitectures recibió el encargo de rehabilitar y ampliar los talleres Gon-Gar, situados en la arteria principal de Benissanet. Esta ubicación, atípica para una instalación industrial, supuso un desafío suplementario para Arnau y Ferran Tiñena y María Rius, los tres miembros de Nua, que se conjuraron para dar a la obra una fachada entonada con los materiales y ritmos de las viviendas unifamiliares que la rodean.
Lo más relevante del programa era la rehabilitación de una nave preexistente y la construcción de otra nueva adosada, que debía acoger talleres y zona de exposición con gran escaparate. En la primera se han abierto ventanales y se ha redefinido su uso. En la segunda, y más interesante, la condición diáfana del taller obligó a construir una estructura de acero con apoyos perimetrales, que sostiene la cubierta y donde aparecen generosos lucernarios triangulares, motivo geométrico reproducido luego en suelos, tiradores y demás.
Además de la estructura –en general de ritmo amable, salvo en su tramo más visible desde la calle–, destaca en esta obra la fachada, suma armónica, y muy personal, de la de la nave preexistente y de la de nueva planta. Tanto la variedad de materiales como la libérrima composición aportan aquí una frescura y una calidad infrecuentes en la trama urbana de Benissanet. En ella conviven sin problemas escaparates en planta baja con un gran ventanal rectangular en voladizo en el nivel superior. También tramos revestidos con mortero de cal con otros en los que las piezas cerámicas de termoarcilla quedan a la vista, y con otros en los que, combinadas con pavés traslúcido, generan un efecto celosía que le da ligereza y transparencia. Todo ello se ha hecho, además, con un presupuesto muy contenido, que ha rondado los 450 euros por metro cuadrado. En resumen, un trabajo abordado sin referentes, pero con una positiva mezcla de arrojo y sensatez, y con un resultado final más que apreciable.

(Publicada en "La Vanguardia" el 13 de octubre de 2018)

Foto Adrià Goula