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Fundación Kálida
Arquitecta: Benedetta Tagliabue
Ubicación: Barcelona. Recinto del hospital de Sant Pau

El historiador de la arquitectura Charles Jencks, cuya esposa Maggie falleció a causa de un cáncer en 1995, es ahora uno de los impulsores de la red de centros Maggie, que suelen levantarse cerca de los hospitales oncológicos y aspiran a ofrecer a sus pacientes una atmósfera relajada y reconfortante para las treguas en su tratamiento.
Dadas sus relaciones con el gremio, Jencks ha sumado a la iniciativa –inicialmente puesta en marcha por su esposa– a algunos de los principales arquitectos contemporáneos, desde Richard Rogers hasta Frank Gehry. Y ha inaugurado ya una veintena de centros, todos en el Reino Unido salvo uno en Tokio, otro en Hong Kong y ahora uno en Barcelona.
El primer Maggie español, con 400 metros cuadrados construidos y casi mil de jardín, está en el recinto del hospital de Sant Pau y acaba de ser inaugurado. Benedetta Tagliabue, su autora, se ha inspirado en las cerámicas florales de Domènech i Montaner para diseñar la planta de este edificio, que protege un patio rodeado de taludes y cubierto por marquesinas que sostendrán buganvillas: la idea es asegurar la privacidad y la tranquilidad de los usuarios, atenuando las vistas al complejo hospitalario.
Tagliabue ha elegido el ladrillo como principal material de construcción, pero lo ha marcado con celosías y toques de color blanco, que dibujan nubes en los muros, consiguiendo un aspecto exterior de una expresividad casi más abigarrada incluso que la del recinto modernista donde se levanta. Que ya es decir.
Los espacios interiores, por el contrario, son relajados. La conexión visual con el patio, a través de una gran vidriera a doble altura, es franca. Las entradas de luz cenital por las bovedillas transparentes de la escalera que sube al segundo nivel dan una iluminación muy agradable. Los espacios se pueden panelar, lo que permite a los usuarios socializar alrededor de mesas o de una cocina –el corazón de la obra– o, si lo prefieren, recogerse. Aunque a veces parece transportarnos a un showroom, el lujoso mobiliario cedido por Patricia Urquiola da a este equipamiento un plus de sofisticación y confort.
Los Maggie ofrecen a los enfermos de cáncer aquello que la mejor asistencia médica hospitalaria no les puede proporcionar: un recinto con acento doméstico en el que los pacientes experimentan una mejora anímica. En sus circunstancias, eso no es poco. Y hay que agradecérselo a los patrocinadores y a los profesionales que han contribuido a hacerlo posible.

(Publicada en "La Vanguardia" el 16 de agosto de 2019)