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Edificio de viviendas mixto en 22@
Arquitectos: Coll-Leclerc
Ubicación: Calle Tànger, 40. Barcelona

Jaime Coll y Judith Leclerc han ganado el premio AVS 2018 a la mejor vivienda social de España con su edificio en la calle Tànger de Barcelona. Se trata de una tipología innovadora, que combina 47 pisos sociales de alquiler de entre 40 y 50 metros cuadrados con otros 20 de menor superficie (complementados con áreas comunes de servicios), concebidos como espacios de tránsito para personas en riesgo de exclusión.
En un programa como este debe primar, obviamente, el componente social. Pero Coll y Leclerc se plantearon la obra a modo de triple desafío, en el que la responsabilidad social convive con la urbana y la medioambiental. Empecemos por esta última: los pisos sociales han sido equipados, pese a su limitada planta, con una zona en fachada, delimitada por dos cerramientos de cristal y equipada con tradicionales persianas alicantinas, que, a la manera de las típicas galerías traseras del Eixample, produce efecto invernadero en los meses fríos y propician un espacio interior-exterior en verano, reduciendo en más de un 30% el gasto energético.
La vocación urbana de este edificio, que de hecho está integrado por tres (servicios comunes en planta, viviendas sociales y otras de tránsito en vertical), se manifiesta principalmente en la calle interior que los separa, y que evoca, a menor escala, la que caracteriza una obra anterior de Coll-Leclerc en Londres-Villarroel, también en un chaflán, que obtuvo el remio nacional para Vivienda de Promoción Pública en el 2008. Esta calle interior, además de aportar espacio público, propicia unas ventilaciones superiores a las que hubiera dado un patio cerrado.
Por último, la vocación social, manifiesta no sólo en unos pisos que ofrecen calidad habitacional –los que dan al chaflán tienen hasta tres terracitas– sino también en las pasarelas de acceso suspendidas sobre la calle interior, a menudo con generosos rellanos que favorecen la relación. Y, por supuesto, en la naturaleza misma de esta tipología, ejecutada con materiales inevitablemente económicos, pero con irreprochable compromiso arquitectónico.
La prueba de esto último es patente no sólo para sus usuarios, sino también para los viandantes: este edificio refleja en el exterior sus diversos usos y funciones. Y lo hace integrando un elegante orden compositivo –fachada sur– con la discreción y el recogimiento requerido por los ocupantes temporales –fachada norte– y la expresión formal –en el chaflán a oeste, con sus voladizos y su calle interior–. Constituye, en suma, una aportación ejemplar a un área urbana que se está transformando a ritmo muy acelerado.

Foto de Roland Halbe

(Publicada en "La Vanguardia" el 12 de noviembre de 2018)