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Lo viejo en lo nuevo

11.09.2015 | Crítica de arquitectura

Reforma de Sant Nicolau

Arquitectos: HARQUITECTES

Ubicación: Sabadell. C. Jardí, 80

En 1960, y en sólo cuatro meses, el arquitecto José Antonio Balcells construyó la sede de la escuela Betània en Sabadell. La promovieron familias vallesanas deseosas de educar a sus hijos con un sistema pedagógico moderno. La plasmación arquitectónica del proyecto educativo fue un edificio de ladrillo visto, con planta baja más dos, y una distribución muy simple: aulas a lado y lado de un pasillo central.

Durante 65 años este edificio –al principio como Betània, más tarde como Sant Nicolau– ha cumplido su función. En el año 2000 se le añadió otro cuerpo. Y en 2014 se ejecutó la ampliación y reforma de la sede original, confiada a HARQUITECTES. En sintonía con el espíritu renovador de la escuela, estos profesionales han primado conceptos que son ahora de rigor en una escena profesional baqueteada por la crisis: máxima mejora de las condiciones funcionales, máximo aprovechamiento de lo preexistente, gasto mínimo y mínimo afán de protagonismo formal.

Xavier Ros, David Lorente, Josep Ricart y Roger Tudó (HARQUITECTES) se fijaron dos objetivos principales: ampliar las aulas que dan a la fachada norte y proteger de la insolación las de la fachada sur. Lo primero lo han logrado ampliando tres metros el ancho del edificio y desplazando el pasillo central. Lo segundo, con una gran celosía de madera y aluminio. Cabe añadir que han ganado dos nuevos espacios de recreo en azoteas y una placita cubierta para mejor relacionar los dos edificios de la escuela…

Pero quizás lo más significativo de su intervención sea el juego entre los viejos materiales rehabilitados y los nuevos recién incorporados: el modo en que lo viejo vive en lo nuevo, testimoniando la experiencia viva de esta escuela. Así, el ladrillo original, o pintado de blanco, también las bóvedas vistas, alternan con nuevas carpinterías de madera o con los bloques de hormigón que arman los tabiques desplazados o ciegan viejas puertas. Todo está en su sitio en este patchwork arquitectónico, casi invisible desde la calle, pero acometido con tanta responsabilidad como humildad.

HARQUITECTES ha acreditado ya su buen hacer en obras como la Casa 1101 de Sant Cugat o en la Casa 1014 de Granollers, viviendas particulares donde la ostentación formal o material deja paso a la eficiencia energética y el ahorro de recursos, pero sin perder un ápice de potencia plástica. En Sant Nicolau han ido un poco más allá: han aprovechado una reforma de presupuesto económico para relacionar de modo muy acertado el pasado y el futuro.

 

(Publicada en “La Vanguardia” el 11 de septiembre de 2015)