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Iglesia de Santa Maria
Arquitectos: AleaOlea
Ubicación: Vilanova de la Barca (Lleida). Raval de la Creu, 25

Los bombardeos franquistas destruyeron durante el verano de 1938 la vieja iglesia de Santa Maria de Vilanova de la Barca. Quedó en pie el ábside. Y parte de los muros levantados con bloques de piedra arenisca. Pero el resto, incluido el techo de bóveda de cañón, quedó reducido a escombros. Así permaneció durante más de 70 años este templo de origen románico y gruesos contrafuertes, con intervenciones tardogóticas y barrocas: en fase de ruina román­tica, parcialmente usada como al­macén. Hasta que el municipio encargó al joven estudio barcelonés AleaOlea convertirlo en una sala multiusos.
Lo primero fue consolidar el edificio y devolverle su volumen original. A tal fin, se construyeron muros allí donde habían desaparecido. Pero no ya de piedra, sino de ladrillo pintado de blanco, perforado en el interior, ciego y dibujando texturas en el exterior, replicando la erosión de los viejos sillares. El objetivo era doble: diferenciar lo nuevo de lo viejo y, también, llevar luz al oscuro interior de la obra. Este deseo de dar luz, pero no vistas, a la nueva sala polivalente guía la intervención de Alea­Olea. Mediante el citado uso del ­color blanco. También con la conversión en patio verde acristalado de una de las capillas, enfrentada al nuevo acceso lateral, también acristalado. Y por último, con el diseño de un delicado sistema de iluminación artificial, compuesto por una hermosa lámpara circular en el viejo ábside y un plano de puntos de luz sobre parte de la nave, a media altura. Dichos focos penden de un techo a dos aguas, también blanco en el interior, sostenido por estilizadas cerchas metálicas.
La obra resultante conserva la introspección original propia de una iglesia románica. Pero la ilumina para conseguir una atmósfera en la que el recogimiento no está reñido con la calidez, ni con cierta alegría, ni con la contemporaneidad. A primera vista, la intervención de AleaOlea puede parecer caprichosa. Pero basta con fijarse en el entorno inmediato, donde abunda la autoconstrucción y las fachadas de ladrillo parcheadas de modo muy desinhibido, para reconocer la inspiración y la paleta de recursos locales. Y, también, la habilidad, el equilibrio y la entrega de los autores de esta obra, que con un presupuesto muy contenido han logrado levantar, a partir de una pura ruina, un equipamiento ya multipremiado en diversos concursos.

Foto de Adrià Goula

(Publicada en "La Vanguardia" el 15 de septiembre de 2018)