Científicos de la Universidad de Nottingham han calculado que en la Vía Láctea, donde se aloja nuestro sistema solar, podría haber en la actualidad 36 civilizaciones inteligentes con capacidad para comunicarse. Hasta la fecha, ninguna de ellas nos ha enviado un mensaje –o quizás no nos hemos enterado por aquí–. Pero la noticia, publicada por The Astrophysical Journal, llega en buen momento. Porque la estupidez de algunos grandes líderes mundiales, o la lentísima y a menudo indisciplinada reacción colectiva ante la emergencia climática, nos indican que la vida inteligente se está retirando paulatinamente de la Tierra. Y, en tan penoso trance, consuela saber que que- da alguna todavía en el espacio exterior.
La pregunta “¿hay alguien ahí fuera?” es un clásico (como lo son “¿quiénes somos?”, “¿de dónde venimos?”, “¿adónde vamos?” y “¿a qué hora se come aquí?”). La posibilidad de que los extraterrestres nos visitaran algún día con intenciones aviesas –llevarse todo el jamón de bellota, secuestrar a Messi, convertir en parking la Sagrada Família, esclavizarnos o, directamente, liquidarnos– ha dado de comer a muchos escritores de pulp fiction. Pero ahora la necesidad de saber si hay vida inteligente más allá de la Tierra ya no es cosa de lectores de ciencia ficción, o de mentes calenturientas en general, sino una urgencia para todos aquellos que observamos con preocupación la regresión intelectual y ética de nuestra civilización. Si no hay vida inteligente aquí, habrá que buscarla fuera.
Tiempo atrás, la NASA invertía unos millones anuales en esta búsqueda. Pero en 1993 dejó de hacer esas inversiones. Como dijo un senador, “basta de gastar el dinero del contribuyente en esa tontería de los marcianos”. Quedan en marcha algunos proyectos privados. Pero son insuficientes para llegar a conclusiones que nos permitan salir a por vida inteligente extraterrestre cuando aquí desaparezca del todo. Además está el coronavirus: seguro que los extraterrestres inteligentes no nos permitirían salir de una Tierra con tanto desgobierno, tanta insolidaridad y tan poca fiabilidad.
De hecho, ni siquiera los científicos de la Universidad de Nottingham parecen ser fiables al cien por cien o suficientemente precisos. Su hipótesis es que hay 36 civilizaciones inteligentes por ahí, pero enseguida añaden que podrían ser muchas más o… ninguna. Y que, aún suponiendo que las hubiera, no resultaría muy fácil contactar con ellas, porque la distancia media entre los billones de estrellas que integran la Vía Láctea es de muchos años luz. O sea, demasiada. Y más ahora que habrá que ir a pie o en bici a todas partes. Mejor será pues, ya que a efectos prácticos seguiremos siendo la única civilización inteligente del universo, creérnoslo un poco más, actuar en consecuencia y ser más sensatos ante las emergencias.

(Publicado en "La Vanguardia" el 20 de julio de 2020)