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Gigantesco invernadero

06.12.2014 | Crítica de arquitectura

Sede del ICP y el ICTA

Arquitectos: DataAE y H Arquitectes

Ubicación: UAB. C. de les columnes. Cerdanyola (Barcelona)

 

La Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) inauguró en primavera un edificio que comparten el Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals (ICTA) i el Institut Català de Paleontologia (ICP). La sede del ICTA no podía ser, en ningún caso, un edificio ajeno a las necesidades medioambientales. Sus autores –DataAE y H Arquitectes– decidieron además proponer un proyecto radical, que se concreta en una especie de invernadero de cinco plantas (más dos subterráneas). Un edificio cuyo propósito es mejorar en su interior entre cinco y diez grados la temperatura exterior, en invierno y en verano, responsabilizando a la arquitectura de esa eficiencia energética pasiva, y alejándose de los mecanismos de climatización convencionales que usan energías no renovables.

Los métodos utilizados por los arquitectos para lograr sus objetivos son varios. Toda la piel de metacrilato está automatizada, de manera que se abre y cierra en función de los estímulos solares, pluviales o ventosos, para así garantizar ventilaciones, proteger el edificio del agua y del sol; o, por el contrario, para acumular calor y luz naturales. Este recurso perimetral, de funcionamiento similar al de los invernaderos de plantas, se combina con otros. La distribución de los laboratorios y talleres de este centro se ha diseñado dibujando cuatro patios centrales, que aseguran la luz y la ventilación, además de generar espacios holgados. La estructura de hormigón es ligera y de alta inercia térmica. La recogida de aguas pluviales y la reutilización de aguas permite reducir un 90% el consumo de las potables. La energía geotérmica se integra en plantas subterráneas en sistemas de ventilación. Las tierras excavadas se vertieron frente al edificio y lo protegen de la autopista… El resultado conjunto de esta operación es un edificio en el que un día invernal con 10 grados de temperatura exterior la de los espacios de relación ronda los 15, y la de los despachos, los 20. A Claudi Aguiló, de DataAE, le gusta comparar la atmósfera lograda en este edificio con la del sotobosque, protegido del sol, beneficiado por el frescor del suelo y aireado.

El edificio está construido con materiales industriales, baratos, con predominio del hormigón (estructura y suelos), los tableros de pino o abeto (para definir los espacios de trabajo) y el metacrilato de la envolvente. Los interiores son espartanos, aunque salpicados de verde por muchas jardineras. También lo es la fachada, donde sin embargo la combinación de materiales propicia una composición atractiva.

 

(Publicado en “La Vanguardia” el 6 de diciembre de 2014)