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Nueva escuela infantil BetàniaPatmos
Arquitectos: Capilla/Mónaco
Ubicación: Barcelona. Av. Mare de Déu de Lorda, 2-16

La escuela BetàniaPatmos se ubica en una finca espléndida en un barrio privilegiado: alrededor de 35.000 metros cuadrados entre pinos, bajo cuyas copas Giráldez, López Íñigo y Subías terminaron hace medio siglo sus dos edificios principales, de aire brutalista, un precedente a menor escala de su obra posterior para la Universitat Autònoma de Barcelona. Si dichos edificios se sitúan bajo el pinar, la ampliación debida a Capilla / Mónaco e inaugurada hace un curso y medio ocupa el extremo este de la parcela. Sus vistas, sobre el monasterio de Pedralbes, la ciudad de Barcelona y el Mediterráneo son espectaculares. Por ello, y con buen criterio, los arquitectos han diseñado un edificio aterrazado, adaptándose al desnivel del terreno, sobre el que los pisos se van retranqueando hacia atrás. Lo cual tiene dos ventajas considerables. Por una parte, una fachada muy discreta –de escaso impacto visual, a diferencia de la edificación vecina–. Por otra, que las clases disfrutan al otro lado de la vidriera de patios estupendos, dispuestos sobre la cubierta del piso inferior.
Los valores que BetàniaPatmos transmite a sus alumnos –paz, lucidez, cordialidad, libertad, valentía, equilibrio– parece haber impregnado este proyecto arquitectónico. Esto se intuye desde el vestíbulo exterior de acceso a la escuela y la suave rampa curvilínea y ascendente (que lleva a los edificios previos) hasta el vestíbulo interior, donde se aprecia la discreta estructura de hormigón visto (en pilares con luces de diez metros y en losas), así como en las generosas entradas de luz cenitales y laterales, y las poderosas celosías verticales de madera que la difunden. Todo ello hace de este espacio de recepción, tránsito y tareas pedagógicas un lugar luminoso y amable.
En las plantas superiores, a las que se accede por rampas, las entradas de luz son también francas y constantes, tanto en las aulas que integran el pasillo y tienen acceso directo a los patios como en el comedor y la mayoría de las dependencias restantes. Esta circunstancia, así como la mesura marca de la casa, han mantenido a raya la policromía que se estila en muchas escuelas, y ha propiciado una limitada paleta de materiales, en la que no falta la madera o el metal en la celosía de la fachada oeste. Tampoco las pedres albes que dan nombre al barrio, visibles en su yacimiento original, y también troceadas en gaviones en parte del perímetro de esta escuela, que ha merecido el certificado Leed Gold.

(Publicada en "La Vanguardia" el 11 de mayo de 2019)

Foto de Carolina Capilla