“La arquitectura no es sólo construcción o caligrafía”

18.10.2012 | Reportaje de arquitectura

"Entrevista: Manuel Gausa, director académico del Institut d’Arquitectura Avançada de Catalunya"

Por qué ha aceptado el cargo de director académico del Institut d’Arquitectura Avançada de Catalunya (IAAC)?Estoy relacionado con el IAAC desde su inicio, y antes con Metápolis y el grupo generacional que lo impulsó. Ya entonces creí en la necesidad de un centro que respondiera a una nueva sensibilidad arquitectónica.¿Qué nueva sensibilidad?La arquitectura no se reduce ya a la idea de construcción. Es también terreno para el debate cultural de ideas y conceptos.¿Cuáles son sus prioridades al frente del IAAC?
Consolidar lo que ya se ha hecho: el IAAC como un centro de investigación, tecnología y docencia. Un polo para intercambiar ideas con la ciudad y con el mundo. Eso ya funciona. Pero ahora se da un cambio de paradigma. El nuestro ya no puede se r considerado como un oficio meramente interesado por la forma, por la caligrafía arquitectónica, por el diseño. Hoy todo está ligado a la información como elemento de interacción, ya sea con el paisaje, con el espacio público de la ciudad, con el medio natural o la ecología. Esta es la arquitectura del cambio de siglo. Menos purista y depurada, más expresiva.¿Qué nos trajo hasta aquí?La arquitectura sólo es una parte del conocimiento. La arquitectura como oficio deja paso a la arquitec tura como investigación. Es un proceso similar al vivido en el mundo culinario.¿Cómo se financian?En el máster del IAAC tenemos matriculados a 75 alumnos. En diez años han pasado por aquí unos quinientos. Eso nos da el 60% de los ingresos. Tenemos también convenios con la industria, para desarrollar determ inadas investigaciones. Ahora la administración pública no pone nada, salvo los ministerios implicados en algún proyecto de energía solar? El IAAC es viable económicamente. Intentamos crear un clima de convivencia entre el talento de aquí y el de fuera. El 80% de nuestros alumnos son de fuera de Catalunya. Empezamos con españoles, europeos y latinoamericanos. Ahora los recibimos también de India, Corea o Australia. Y de Estados Unidos.Queda ya lejos el modelo Barcelona de la época olímpica, que tanto reconocimiento internacional tuvo. ¿Qué atrae actualmente a los extranjeros hacia el IAAC?Varias razones. Barcelona es, en términos generales, una atractiva dream city . Luego está la arq uitectura, y en ella el IAAC, con su aire de gran taller, de entorno creativo, donde se reciben clases y se intercambian conocimientos. No somos una academia clásica, sino un laboratorio en el que se genera conocimiento, gracias a una tecnología y unas herramientas de alto nivel.¿Qué marcará su gestión?Quiero profundizar en el significado del concepto arquitectura avanzada. Quiero que la ciudad sea nuestro terreno de exploración. Eso significa desarrollar conceptos como Smart city o Convivial city . Es decir, cómo unir la tecnología d e la investigación con el placer de vivir y de convivir. Quiero que la arquitectura y la naturaleza interactúen. Quiero que el IAAC sea un observatorio, sobre Barcelona y Catalunya; pero que mira al mundo y está conectado con él: que focaliza y crea una estructura nodular. Nos gustaría ser líderes en todo esto.Su antecesor, Vicente Guallart, es arquitecto jefe de Barcelona. ¿El IAAC es el think tank arquitectónico de CiU?No concebimos el IAAC así, sino como un think tank transversal. Esta casa es sobre todo la prolongación de un espíritu generacional que ha tenido ya reconocimiento internacional.Esa generación puede ahora trabajar en la administración. ¿Qué realizaciones probarán que ha triunfado?Creo que habrá dos maneras de elegir el buen camino. Una es celebrando el talento, dando a los jóvenes la oportunidad de ofrecer lo mejor que hay en ellos. La otra es materializar nuestras ideas en operaciones públicas tangibles, como las relacionadas con la renaturalización del espacio público, la revitalización de los barrios, la mezcla de programas donde coexistan alojamientos para distintos grupos sociales con servicios públicos, etc. Así, y madurando la idea de Barcelona como ciudad autosuficiente en términos energéticos. Sin olvidar un proyecto crucial, como es el de la Masia Valldaura, en Collserola, donde está nuestra segunda sede y se dan condiciones ideales para relacionar arquitectura, investigación, naturaleza y sociedad de la información.