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Teatro romano  de Tarragona

Arquitecto: Toni Gironés
Ubicación: Tarragona  C/ Sant Magí, 1

Toni Gironés recibió en el 2013 el encargo de intervenir en el teatro romano de Tarragona. O, mejor dicho, en lo que queda de él: apenas el espacio escénico y los restos de cinco gradas de su cávea original, en uno solar de 6.000 metros cuadrados situado en la depresión que separa la plataforma urbana de Tarragona de la portuaria, salvando una diferencia de cota de más de diez metros.
El arquitecto decidió poner sus habilidades al servicio de la ciudad, sin olvidarse de la arqueología. Su criterio se apoyó en hechos históricos inapelables: el teatro romano de Tarragona funcionó entre los siglos I y III después de Cristo, y desapareció como tal hace más de mil años. A principios del siglo XX Puig i Cadafalch realizó allí excavaciones. Pero lo que vino después fue más destrucción: se edificaron dos fábricas sobre el yacimiento y a punto se estuvo, en los setenta, de levantar bloques de viviendas que hubiera cubierto los últimos vestigios.
El espacio resultante de tanta historia era hasta hace algo más de un año una zona abandonada, pero con potencial para conectar las dos plataformas ciudadanas. Eso es lo que vio Gironés, que planteó su intervención en dos fases: recuperar en la primera, bajo su criterio, el equipamiento romano; y, en la segunda fase, dar al enclave uso de espacio público y parque arqueológico.
El método seguido en la primera fase es singular. Gironés ha reconstruido un 60% de la cávea con varillas de acero corrugado de varios diámetros, como las que se usan para armar hormigón. Esta cávea metálica y vibrante tiene una virtud: recrea en buena parte la volumetría original del graderío y es visitable, lo que permite hacerse idea de la escala del teatro original y de sus visuales, pero en una versión transparente y aérea, a medio camino entre el andamio y la tramoya, entre lo real y lo virtual. Es una iniciativa osada e innovadora que no ha complacido a algunos arqueólogos pero que posiblemente dará menos problemas que, por ejemplo, la reconstrucción hasta el último detalle del teatro romano de Sagunto.
En una fase posterior, se trataría de transformar este espacio víctima de estragos del tiempo,  destrucciones y pérdidas, en un parque público con elementos arqueológicos y una nueva función como conector urbano. A ver si la tesorería pública lo permite.

(Publicada en "La Vanguardia" el 8 de julio de 2019)

Foto de Fernando Alda