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IES Les Amèrigues

Arquitectos: Barceló Balanzó y Xavier Gracia

Ubicación: Terrassa. Barrio Roc Blanc. C. de Icària, 80

Toni Barceló –de Barceló Balanzó Arquitectes– dice que el uso de la cerámica, del ladrillo, era poco menos que obligado en el IES Les Aimerigues, puesto que en el entorno de su barrio de Roc Blanc siguen en pie, a menudo reconvertidos, algunos vapores, las naves industriales de la vieja Terrassa fabril. Pero no es menos cierto que este despacho se ha aficionado a la cerámica, desde su CEIP Sant Roc de Olot, y que ha conseguido resultados notables, como el Palacio de Deportes para los Juegos del Mediterráneo en Tarragona o el edificio aquí comentado, que inicia ahora su segundo curso escolar.
El trabajo con el ladrillo en el IES Les Aimerigues está muy logrado. De hecho, es una celebración de este humilde elemento y de su potencial. Usando un mismo color, pero distintas texturas, medidas y colocaciones, disponiendo las piezas a modo de revestimiento, celosía o pantallas, los autores dan a los muros de esta obra una vibración y unos cambios de ritmo que son al tiempo contenidos y expresivos. Nada nuevo bajo el sol, pero sí realizado esta vez con especial delicadeza y elegancia. También con habilidad para combinar el ladrillo con otros materiales, como la madera de pino, que da un punto de calidez a ciertos cerramientos exteriores de la planta baja; o la marquesina de piezas de hormigón que separa el área de acceso de la del patio, con espléndidas vistas a la Mola; o con los gaviones de granito utilizados en el perímetro que linda con terrenos no construidos.
El secreto para poder re­crearse en esta combinatoria esmerada de los materiales está, dice Barceló, en ahorrar en otros conceptos. En este caso, se ha conseguido a base de compacidad, en tanto que premisa para el mejor gestión del espacio, la eficiencia energética y el control presupuestario: todos los aularios y servicios están concentrados en un volumen, el de mayores dimensiones, mientras el gimnasio/auditorio y los vestuarios ocupan otros dos menores. En la pieza grande, las ventanas son seriadas; los revestimientos interiores, muy sencillos (panelados de virutas recicladas). Los pasillos axiales son generosos, con unos pozos que dan luz, ventilación y visuales comunes a los tres niveles del edificio. Y las aulas son confortables, tanto en términos espaciales como acústicos, de insolación (gracias a lamas orientables) o instalaciones.
Si esta obra, que es un elogio del ladrillo, se inspiró en los vapores del pasado, quizás otras venideras se inspiren algún día en ella.

(Publicada en "La Vanguardia" el 15 de septiembre de 2019)