El todo o la parte

19.10.2014 | Opinión

En la redacción de “La Vanguardia”, como en las de otros diarios, hay muchas pantallas de televisión. Son pantallas insomnes, que emiten de continuo, y por lo general están sintonizadas con los noticiarios. Paso algunas horas al día en la redacción y, por tanto, oigo muchas noticias. Bueno, eso era antes. Ahora me da la sensación de que siempre escucho la misma, la relativa al llamado proceso catalán.

Una buena parte de esa noticia recurrente –y, en consecuencia, cada día menos noticiosa– nos viene servida por declaraciones y más declaraciones de los líderes políticos. Por ejemplo, del obstinado Oriol Junqueras, del desafiante David Fernández, de las contumaces Carme Forcadell y Muriel Casals, etcétera. He observado que todos ellos –y también sus contrarios– se refieren con frecuencia al “poble català”. O a los “catalans i catalanes”, que para el caso vienen a ser lo mismo. Y he observado que lo hacen sin cesar –“el pueblo catalán quiere esto”, “el pueblo catalán quiere lo otro”–, como si se refirieran a un ente omnicomprensivo y homogéneo, compacto y monocolor. Un ente por el que da la sensación de que estarían dispuestos a cualquier tipo de sacrificio, ya sea personal o colectivo, propio o ajeno.

Ante este hecho, me permito sugerir una revisión del concepto “poble català”. (Y, ya de paso, una revisión del concepto pueblo español o pueblo ruso o pueblo alemán y demás). ¿De qué pueblo catalán hablan los mencionados líderes cuando se refieren al pueblo catalán? ¿Hablan del conjunto de los habitantes del país? ¿Hablan de una comunidad indisoluble y perfectamente cohesionada por lazos raciales, nacionales o ideológicos? ¿Hablan de una población pequeña y pintoresca? Porque si se refieren, como sospecho, al conjunto de habitantes del país, quizás sea hora de recordarles que una característica esencial de este pueblo es, también, la diversidad. Y que, por tanto, lo que ellos presentan como toda la sociedad es en realidad sólo una parte de la misma.

Es verdad que recientemente hemos presenciado manifestaciones soberanistas muy numerosas, con el personal uniformado y alineado como en una parada militar, aunque –justo es precisarlo– con una expresión más festiva o ilusa dibujada en el rostro. Pero, aún así, estamos hablando de una parte del pueblo catalán, no del pueblo catalán. Quienes aspiran a representarlo son los primeros que deberían saberlo. Cada vez que empuñan el concepto “poble català”, dando por hecho que nos engloba a todos los que vivimos aquí, pienso que están abusando de él y manipulándolo en favor de sus intereses. Y es así, a partir de este error de percepción, intencionado o no, como se acaban proponiendo iniciativas unitarias que, supuestamente, cuentan con el apoyo de toda la gente del país. Cuando, en realidad, sólo cuentan con el de una parte.

 

 

(Publicado en “La Vanguardia” el 19 de octubre de 2014)