Sin imagen

Musée Cantonal des Beaux Arts
Arquitectos: Barozzi / Veiga
Ubicación: Lausana (Suiza). Place de la Gare, 16

Lausana tiene un plan. Además de ciudad deportiva y olímpica (por ser sede del COI), quiere ahora potenciarse como ciudad cultural. Su plan lleva por nombre Plateforme 10, y su primera pieza arquitectónica –el Musée Cantonal des Beaux-Arts– se presentó el pasado viernes día 5: un megaparalelepípedo de 145 metros de largo por 22 de altura y por 21 de anchura, firmado por el estudio barcelonés que integran Fabrizio Barozzi y Alberto Veiga.
Todo volumen de forma simple llevado a la escala monumental suele ser imponente, y corre el riesgo de serlo demasiado. Así ocurre en la fachada posterior de esta obra, la que da a las vías de la estación de Lausana, gris, hecha de ladrillos de hormigón y con una única obertura: la gran vidriera en arco, vestigio de las antiguas naves de mantenimiento de trenes que allí hubo desde principios del siglo XX. La fachada principal, por el contrario, es una sucesión de 84 esbeltas columnas –casi lamas– hechas también con ladrillos de hormigón, que ocultan grandes ventanales, modulan la insolación y dan vibración al edificio.
Aún así, la primera impresión exterior es la de un edificio tirando a hermético. Pero esta impresión se desvanece nada más ingresar en él por un acceso de cota baja y descubrir un vestíbulo enorme y blanco de doble altura, con aires basilicales, y una gran escalinata al fondo iluminada por la vidriera ya mencionada. El impactante efecto es muy similar al logrado por Barozzi y Veiga en una obra anterior, su auditorio en Águilas (Murcia), sólo que allí tras el vidrio refulgía el mar, y aquí están las vías del tren y algunos edificios burgueses.
La elegancia, la pureza de líneas y la desnudez del vestíbulo se reiteran en toda la obra. Empezando por los tramos de escalera que, ocultos, suben a los niveles superiores, y siguiendo por las salas de exposiciones, con un total de 3.215 metros cuadrados. Las del nivel superior gozan de una delicada iluminación cenital, mediante unos lucernarios de geometría regular. Las del nivel intermedio, al igual que el bar, el auditorio y demás espacios comunes de la planta baja, o las escalinatas laterales, reciben la luz natural por grandes ventanales verticales en fachada, que aseguran el contacto visual con la ciudad y airean el edificio. Ni rastro, por tanto, del hermetismo intuido desde el exterior, que quedará aún más atenuado cuando la Plateforme 10 se complete con un nuevo edificio museístico, obra de los portugueses Aires Mateus, y de un espacio público entre ambos. Entretanto, esta obra constituye ya la segunda pica en Suiza de los cuarentones Barozzi/Veiga, tras su Museo de Bellas Artes en Chur y a la espera de la tercera, la Tanzhaus en Zurich. ¡Felicidades!

(Publicada en "La Vanguardia" el 9 de abril de 2019)