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Edificio con máscara

07.02.2015 | Crítica de arquitectura

Edificio M. Rodoreda (II)

Arquitecto: Juan Navarro Baldeweg

Ubicación: Barcelona. Calle Ramon Trias Fargas, 25-27

 

Juan Navarro Baldeweg, uno de los grandes nombres de la arquitectura española, va completando su conjunto de tres edificios que integran el Parc de Recerca de la UPF. Lo hace a la reposada velocidad que permite la tesorería: han pasado casi veinte años desde que en 1996 ganó el concurso; siete desde que inauguró en 2008 su primera pieza, la Mercè Rodoreda I, y falta uno, al menos, para que culmine el encargo con la apertura de la Fundació Pasqual Maragall para la Investigación del Alzheimer. Entre tanto, el pasado diciembre, se inauguró el edificio Mercè Rodorera II, de 8.720 metros cuadrados.

Situado, como los otros dos, frente al parque de la Ciutadella, este bloque es el de fachada más larga y el más soleado. Quizás por ello Baldeweg lo ha dotado de una doble piel. La primera es de aluminio lacado de blanco, presenta grandes oquedades rectilíneas, de ritmos varios, y es definida por su autor como una máscara, que reduce la insolación sin eliminar las líneas visuales. La fachada interior tiene ventanas de tipo convencional. Entre ambas se sitúa un colchón de aire que mejora el rendimiento térmico y una religa que facilita el mantenimiento.

Si el Mercè Rodoreda I se distinguía por su gran atrio vidriado, con unos “brisse soleils”

rojos incrustados que parecían grandes brochazos y nos remitían a la faceta pictórica de Baldeweg, este Mercè Rodoreda II, con el que forma una unidad, le opone su atrio vidriado en una fachada lateral, de formas irregulares. En este caso, no ha sido concebido como un gran vacío al que se asoman las circulaciones de las diversas plantas, sino como una sucesión de terrazas flotantes, interconectadas con escaleras, que constituyen apropiados espacios de relación con un fuerte componente vertical.

El nuevo edificio sirve un programa de oficinas individuales destinadas al uso de los investigadores o a aulas, y distribuidas en en cinco pisos (más la baja y un sótano), racionalmente ordenados en planta.

En el nivel superior, el nuevo edificio dispone además de comedores y de una espléndida terraza corrida, con vistas sobre el parque de la Ciutadella. En suma, esta construcción constituye una intervención de tono discreto, que hace ciudad con expresividad contenida y sutil.

 

(Publicado en “La Vanguardia” el 7 de febero de 2015)