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Torre 41

Arquitecto: Alberto Kalach

Ubicación: Ciudad de México. Avenida Constituyentes, 41

Alberto Kalach, probablemente el arquitecto mexicano con mayor proyección de futuro, opera desde hace tres años desde su cuartel general en la torre 41, que tiene algo de edificio manifiesto. Esta construcción de siete plantas se levanta en Constituyentes, una de tantas avenidas de Ciudad de México atestadas de automóviles, da la espalda a barrios densos y grises, y se encara a las copas de los árboles del parque de Chapultepec, enorme masa verde de la capital azteca.
Al entrar en el estudio del arquitecto, sorprenden la música a alto volumen y las plantas exuberantes que crecen por todos los rincones, entre estanterías de madera que dividen y optimizan la distribución de un espacio limitado, alrededor de 200 metros cuadrados. El ambiente evoca el de una discoteca tropical, de un invernadero, de un laboratorio. En un extremo de la planta poligonal está la recepción; en el otro, el despacho de Kalach, y entre ambas estancias trabajan una quincena de profesionales, todos ellos sentados de cara al parque en dos o tres tarimas corridas, como alumnos en sus ­pupitres. 
“Hace siglos los arquitectos construían palacios, ahora sus responsabilidades son otras: dar respuesta a las necesidades de vivienda, infraestructurales y medioambientales”, afirma Kalach. Decíamos que la torre 41, de afilada silueta, tiene algo de manifiesto porque en ella afloran y se combinan estas inquietudes, con una mezcla de lenguaje estructural, brutalista y algo corporativo. Las paredes laterales son de hormigón, casi ciegas; la estructura metálica está a la vista, y las fachadas, cual muros cortina de vidrio, incitan al constante contacto visual con una realidad de abigarramiento urbano por un lado y, por otro, con un sueño de recuperación vegetal, inspirado por Chapultepec, por las plantas que reciben al visitante ya a nivel de calle y, también, por la terraza superior y verde del edificio. Todo en esta obra, estratégicamente situada y es­quemáticamente construida, parece una invitación a confrontarse con una realidad insatisfactoria y a trabajar por un futuro arquitectónica y ecológicamente mejor.

(Publicada en "La Vanguardia" el 18 de agosto de 2018)